Más Negro que la Noche (México, 1975)
- Juanmi Retrocinema

- 4 ago 2025
- 5 Min. de lectura
Cine gótico mexicano, misterio felino y horror en casa.

Año: 1975.
País: México.
Duración: 96 minutos.
Género: Terror, Suspenso, Gótico.
Dirección: Carlos Enrique Taboada.
Reparto: Claudia Islas, Susana Dosamantes, Helena Rojo, Lucía Méndez, Alicia Palacios.
Guion: Carlos Enrique Taboada.
Música: Carlos Savage Jr. (edición sonora).
Dirección de fotografía: Ignacio Torres.
Tras la repentina muerte de su tía Susana, una solterona adinerada que vivía recluida en una vetusta casona, Ofelia se convierte en la única heredera de la propiedad con una única condición, cuidar del gato negro de la difunta, un animal llamado Becker. Ofelia, entusiasmada por la idea de una nueva vida, decide mudarse al lugar acompañada de tres amigas, Aurora, una joven sarcástica e impulsiva; Marta, de carácter más racional y serio; y Pilar, una chica supersticiosa e impresionable. Las cuatro intentan convertir la lúgubre casa en un espacio acogedor, sin saber que han abierto la puerta a una maldición antigua.
La presencia de Becker se impone como un extraño recordatorio de la voluntad de la tía muerta. Desde su llegada, comienzan a suceder cosas inquietantes, ruidos inexplicables en la noche, objetos que cambian de lugar, sensaciones de ser observadas. La tensión entre las jóvenes crece a medida que la atmósfera se enrarece. Todo se descontrola cuando Becker muere accidentalmente, lo encuentran sin vida al pie de la escalera, y ninguna se hace responsable. Es en ese momento cuando la casa comienza a "cobrar vida". Las sombras se mueven solas, los espejos reflejan lo que no está, y una presencia espectral empieza a acechar a las muchachas.
Una a una, las amigas de Ofelia caen víctimas de extraños accidentes, Pilar muere tras caer por las escaleras, Aurora aparece ahogada en la bañera sin señales de lucha, y Marta se lanza al vacío en un ataque de pánico. Ofelia, cada vez más sola y aterrorizada, comprende que la muerte del gato desató la furia de algo que vive dentro de la casa. No se trata solo de una maldición, sino de una fuerza viva que exige respeto y obediencia. Al final, Ofelia huye desesperada, sabiendo que la herencia fue una trampa. En la última escena, la vemos regresar para cerrar la casa con un candado, mientras Becker —ahora como una aparición felina— la observa desde el alféizar.

Contexto Histórico
En pleno declive de la industria cinematográfica mexicana durante los años setenta, Carlos Enrique Taboada nadó contra corriente con una propuesta radicalmente distinta. En un tiempo dominado por el cine de ficheras, comedias rancheras y dramas sociales, Más negro que la noche emergió como una obra sobria, elegante y profundamente atmosférica, que apostó por el terror clásico y psicológico en lugar del efectismo barato. Fue la tercera entrada en la tetralogía de horror de Taboada, después de Hasta el viento tiene miedo (1968) y El libro de piedra (1969), consolidando su estilo como único y visionario.
Taboada exploraba el horror femenino desde perspectivas que hoy resultan incluso más modernas que muchas propuestas contemporáneas, mujeres jóvenes como protagonistas, espacios domésticos opresivos y un terror que nace más del pasado y la culpa que de los monstruos evidentes. La figura de la tía muerta representa la continuidad de un linaje represivo, donde la mujer debe someterse a reglas invisibles dictadas por figuras ausentes. El gato, en cambio, es símbolo de la obediencia forzada, el vínculo con lo arcano. En este contexto, la película es una crítica sutil a los mandatos familiares, a la herencia como condena.

Influencia
Aunque en su tiempo no fue un éxito de taquilla, Más negro que la noche encontró su lugar como película de culto con el paso de los años. En festivales internacionales y ciclos de cine de horror, ha sido redescubierta por una nueva generación de críticos y cineastas que reconocen su influencia. Guillermo del Toro la considera una de las joyas más puras del cine gótico latinoamericano, y su estilo ha permeado obras modernas que recuperan la estética de la sugerencia por encima del susto fácil.
El hecho de que las protagonistas sean todas mujeres y que el conflicto surja en un entorno cerrado y aparentemente inofensivo influenció cintas como The Others (2001) y The Babadook (2014). Su ambientación —una casa que respira y vigila— es precursora de tendencias contemporáneas en el horror atmosférico. La cinta fue incluso objeto de un remake en 2014, aunque sin lograr la sutileza y profundidad del original.

Secuencias Legendarias
La escena del velorio y la lectura del testamento: donde se establece la promesa de cuidar al gato. La tensión inicial se construye sin recurrir al terror explícito.
La muerte de Pilar: cae por las escaleras tras ver una sombra con ojos brillantes que no puede explicar. Su grito, cortado por el golpe seco, es una de las escenas más recordadas.
Aurora en la bañera: rodeada de vapor y con la cortina cerrada, siente cómo una mano invisible la sumerge. El agua turbia y la ausencia de música hacen que la escena sea aún más perturbadora.
La aparición del gato fantasma: en la secuencia final, Becker aparece vivo, silencioso, iluminado por un rayo de luna. Ofelia lo ve y huye, sabiendo que nunca podrá escapar del todo.

Datos curiosos
Carlos Enrique Taboada no era fanático del cine de terror, lo cual puede explicar por qué sus películas tienen un enfoque más psicológico y literario.
El diseño sonoro se realizó con técnicas artesanales, pasos grabados con papel de lija, ronroneos ampliados con eco, y puertas que crujían con cuerdas de piano.
El gato Becker fue interpretado por cuatro gatos distintos, cada uno entrenado para una tarea específica. Uno solo sabía caminar en línea recta.
El vestuario de la tía Susana fue recuperado de una colección teatral de los años 30, para reforzar el aire espectral del personaje.

Dónde Verla
Actualmente puede encontrarse en FilminLatino, Mubi (durante ciclos específicos de cine de horror latinoamericano) y YouTube, donde suele aparecer en versiones restauradas. También ha sido incluida en paquetes de DVD de culto distribuidos por la Cineteca Nacional y por la Filmoteca de la UNAM.
Conclusión
Más negro que la noche es una joya del horror mexicano que demuestra que no se necesita sangre ni monstruos para perturbar al espectador. Con una puesta en escena sobria y actuaciones contenidas, Taboada construye una fábula gótica donde la culpa, el pasado y lo no dicho se convierten en las verdaderas amenazas. Es una obra profundamente femenina, donde lo doméstico se vuelve infernal, y donde la herencia —aquello que nos dan sin pedirlo— puede ser la peor de las maldiciones. Una experiencia sensorial e inquietante que permanece en la memoria mucho después de que se enciendan las luces.
“Ella no se fue... sigue aquí, con nosotros. Y Becker también.”— Ofelia









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