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Le Voyage Dans la Lune (Francia, 1902)

El primer gran viaje del cine a lo imposible.



Año: 1902.

País: Francia.

Duración: 14 minutos.

Género: Ciencia ficción, Fantasía, Aventura.

Dirección: Georges Méliès

Reparto: Georges Méliès, Victor André, Bleuette Bernon, Henri Delannoy.

Guion: Georges Méliès.

En el corazón de una ciudad victoriana imaginaria, el erudito Profesor Barbenfouillis convoca a sus colegas astrónomos a una reunión para exponer su más ambicioso proyecto, realizar un viaje tripulado a la Luna. Tras algunas discusiones acaloradas y gesticulaciones teatrales, el grupo acuerda construir una gigantesca cápsula bala que será lanzada desde un cañón de proporciones colosales, emulando una hazaña técnico-militar al servicio de la ciencia.


El día del lanzamiento se convierte en un espectáculo multitudinario. Mujeres vestidas como obreras impulsan la cápsula hasta el interior del cañón, y tras un estallido coreografiado, el proyectil es disparado hacia el cielo. En una de las imágenes más famosas del cine, la cápsula impacta directamente en el ojo de la Luna, que aparece como un rostro antropomorfo sorprendido y dolido por el golpe.


Una vez en suelo lunar, los seis académicos salen a explorar el entorno, cayendo en un mundo onírico y teatral donde los paisajes están llenos de setas gigantes, columnas retorcidas y criaturas fantásticas. La Luna está viva. Los selenitas —seres insectoides que desaparecen en una nube al ser golpeados— los emboscan y capturan. Llevados ante el monarca lunar, los científicos se rebelan y escapan, provocando caos en el reino.


Su regreso a la Tierra es tan absurdo como glorioso, uno de los astrónomos logra empujar la cápsula al vacío, cayendo al océano, donde son rescatados por un navío. De vuelta en la ciudad, se celebra un desfile triunfal y se erige una estatua en honor a la expedición. La Luna ha sido conquistada… al menos en el terreno de la imaginación.


Contexto Histórico


Georges Méliès, antiguo ilusionista de teatro y pionero del cine como arte visual, realizó Le Voyage dans la Lune en una época en que el cine aún era considerado una curiosidad técnica. Inspirado por las novelas De la Terre à la Lune (1865) de Jules Verne y The First Men in the Moon (1901) de H. G. Wells, Méliès fusionó elementos de ambas obras para construir una fantasía completamente suya, con tintes satíricos y un imaginario desbordante.


La película representa el punto culminante del cine como espectáculo visual antes de la consolidación del montaje narrativo clásico que desarrollaría posteriormente la escuela norteamericana. Su estreno en 1902 causó sensación, no sólo fue un éxito de taquilla en Europa, sino que también fue una de las primeras películas ampliamente pirateadas en los Estados Unidos, lo que impulsó a Méliès a crear su propio sistema de distribución.


Además, la cinta refleja la mentalidad imperialista de la época, el viaje a la Luna no se presenta como una exploración pacífica, sino como una empresa de conquista científica, donde los protagonistas llegan, se enfrentan a los nativos y regresan como héroes sin cuestionar su papel.


Influencia


La importancia de Le Voyage dans la Lune en la historia del cine es monumental. Fue la primera película de ciencia ficción reconocida como tal, y sentó las bases visuales para todo un género, viajes espaciales, criaturas alienígenas, mundos extraños y retornos épicos.


Sus efectos especiales, innovadores para la época, incluyen la superposición de imágenes, las apariciones y desapariciones mediante cortes de cámara, el uso de miniaturas, escenografías pintadas y pirotecnia escénica. Méliès también fue pionero en la idea de “continuidad visual”, componiendo escenas como si fueran cuadros teatrales en movimiento.


La imagen de la Luna con rostro humano atravesada por un proyectil es uno de los íconos más duraderos del cine. Ha sido homenajeada en obras tan diversas como Hugo (2011), dirigida por Martin Scorsese; videoclips como “Tonight, Tonight” de The Smashing Pumpkins; ilustraciones, animaciones y hasta campañas publicitarias. Sin hablar de su influencia espiritual en filmes como 2001: Odisea del Espacio, Star Wars o Wall·E.


Secuencias Legendarias


  • El consejo de astrónomos: escena inicial que establece el tono paródico y teatral de la película, con disfraces exagerados y un lenguaje corporal operático.

  • El disparo lunar: una escena que combina escenografía mecánica, efectos pirotécnicos y coreografía masiva para lograr una imagen inmortal: la bala entrando en el ojo de la Luna.

  • Exploración lunar: con fondos pintados a mano, criaturas fantásticas y elementos de ensueño, esta parte evoca el espíritu de los cuentos ilustrados victorianos.

  • Encuentro con los selenitas: coreografías acrobáticas, humor físico y batallas donde los alienígenas se disuelven como polvo escénico.

  • Regreso y desfile triunfal: una sátira de las celebraciones militares, con estandartes, estatuas y condecoraciones que parodian el nacionalismo y la glorificación del “descubrimiento”.


Datos Curiosos


  • Georges Méliès era un mago profesional antes de ser cineasta, y muchas de sus técnicas cinematográficas surgieron de su conocimiento en ilusiones ópticas.

  • La película fue coloreada a mano en una edición especial, fotograma por fotograma, en el estudio de Méliès. Esta versión se creía perdida hasta que fue redescubierta en 1993 y restaurada en 2011.

  • Aparece el propio Méliès interpretando al Profesor Barbenfouillis, un personaje caricaturesco con largas barbas y aire de alquimista.

  • Aunque no había premios oficiales en la era muda, la película fue uno de los primeros blockbusters del cine mundial.

  • Fue incluida por la UNESCO en el programa Memoria del Mundo por su valor cultural e histórico.


Dónde verla


Puedes encontrar la película en sitios de dominio público como:

  • YouTube (en versiones restauradas y coloreadas)

  • Archive.org

  • Ediciones físicas y digitales dedicadas al cine de Méliès, como Georges Méliès: The First Wizard of Cinema.


Conclusión


De la Tierra a la Luna no es sólo una de las primeras películas de ciencia ficción: es una declaración de amor al poder de la imaginación. Con apenas 14 minutos, Méliès ofreció una aventura que traspasó los límites de la técnica, del arte y del tiempo. Su combinación de sátira, fantasía, teatro y artificio visual es la semilla del cine moderno. No importa cuántos efectos digitales se hayan desarrollado desde entonces, en esa Luna pintada a mano late todavía el corazón pionero del cine.

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