Ánimas Trujano (El Hombre Importante) (México, 1961)
- Luis Esperanza

- 11 sept 2025
- 5 Min. de lectura
En busca de una identidad

Hablar de nuestro cine mexicano, es referirse a una serie de películas notables que gozan de un verdaderamente reconocimiento más allá de nuestro país, y una de esas cintas es “Ánimas Trujano”, del director mexicano Ismael Rodríguez.
Hay clásicos de la cinematografía mexicana como “Macario”, “Los Olvidados”, Viridiana, “Nosotros los Pobres”, “Él”, “El Esqueleto de la Señora Morales”, entre otras, hasta llegar a historias más recientes como “Amores Perros” y “Y Tu Mamá También”.
A veces un tanto olvidada en relación a las antes mencionadas, “Ánimas Trujano”, es la historia de un indígena oaxaqueño interpretado por el legendario actor japonés Toshirō Mifune, el cual tiene como anhelo el convertirse en el mayordomo del pueblo, ser el hombre principal del festejo denominado como la Mayordomía, mismo con el cual busca obtener el respeto de todo el pueblo y todo de aquel que lo mira, incluso de su propio hijo Pedrito (Pepe Romay), que en toda la narrativa de la historia es la mirada del enjuiciamiento hacia un padre lleno de decisiones y acciones poco favorables.

Basada en la novela “La Mayordomía”, de Rogelio Barriga Rivas, el director mexicano Ismael Rodríguez nos narra la historia de Ánimas (Toshirō Mifune), un indígena irresponsable, borracho, arisco, supersticioso y con un grave problema de ludopatía que casi siempre lo lleva a perder todo, incluso el aprecio de su esposa Juana (Columba Domínguez), ya que además se trata de un personaje infiel que pasa por los brazos de la mujer fácil del pueblo Caterina (Flor Silvestre), sobre todo cuando Ánimas tiene la fortuna a su favor, la cual no le dura por su avaricia desmedida de ganar todo a través del juego y de manera fácil.
La cinta de Ismael Rodríguez ofrece un juego constante de elementos como el melodrama y la comedia a través de una fotografía a cargo de Gabriel Figueroa.
Ánimas Trujano: Una proximidad de la mexicanidad
Tanto se puede decir y desglosar sobre la mexicanidad en el cine mexicano, donde si hurgamos demasiado no nos daría el espacio suficiente, y es que, “Animas Trujano” nos entrega diferentes ejemplos de la mexicanidad en nuestro cine:
Mientras Ánimas está roncando borracho bajo un barril de mezcal, el hacendado latifundista lo despierta de una patada.
—¡Eh, tú; holgazán!
—Con que me anda espiando...
—dice Ánimas ladinamente.
—¡Levántate, cínico borracho!
—No es borrachera; es purita insolación.
Ya en la mezcalera, en plena labor, Pedrito anda acarreando a los burros mientras su padre está capando los magueyes. Por un momento se miran con cierta complicidad, y con orgullo Ánimas trata de demostrarle lo bueno que es en este oficio. Pero casi golpea sin querer a otro peón al alzar su machete.
– ¿Qué te traes tú? –le reclama el trabajador– ¿qué?, ¿me vistes cara de maguey?
– ¡Ey! –le grita el patrón quien, a caballo, se acerca por ahí– ¡pon más cuidado! –y refiriéndose a Ánimas se dirige a su capataz y le indica: –si no sabe hacer eso ¡que jale burros como los chamacos!
– ¡Indio zonzo! –le grita el capataz. El dueño hace un gesto de reprobación mientras, de todo esto, es testigo Pedrito.
– Trabajaba aprisa y me regañan –se queja Ánimas. Luego se sienta a un lado del maguey y, ante la mirada reprobatoria del capataz, Ánimas le explica:
– ’Toy emparejando el tiempo que trabajé de prisa.

Otra escena destacada, pese a ser un holgazán y lograr su cometido de ser mayordomo:
—¡Pelen ojo! —les espeta Ánimas a los exmayordomos, enseñándoles su dinero—. No necesito favores de naiden, y menos de los que me hacían chiquito.
Así, de pronto, y gracias al dinero que obtuvo por la venta de su nieto al hacendado español, Ánimas –siempre altanero– rechaza el auxilio y la cooperación de los que antes desempeñaron la encomienda de la mayordomía; y los acusa, rabiosamente de disminuirlo, de “hacerlo chiquito” en el pasado.
Así pues, lo anterior es una muestra de la mexicanidad en nuestro cine, Ánimas es un ejemplo perfecto de la rebeldía de un indígena frente a su propia personalidad y deseos que nos recuerda en cierta medida a “Macario”, de aquella emblemática cinta dirigida por Roberto Gavaldón.
Asimismo, no se puede dejar de admirar las actuaciones de Columba Domínguez y Flor Silvestre, donde también se puede ver esa mexicanidad, ahora del lado femenino, y es que el papel de la esposa de Ánimas, Juana (Columba Domínguez), vemos la imagen de una mujer pulcra, casi impoluta de la madre sacrificada, de la mujer que hace todo para defender su idea de familia más allá de contar con un hombre irremediable.
¿Qué es la Mayordomía?
En palabras del escritor Raúl Casamadrid: Son fiestas patronales que requieren amplios preparativos y es el mayordomo (también conocido como cófrade, carguero o diputado) quien recibe de manos de la autoridad religiosa esta encomienda y asume entonces la responsabilidad de preparar la fiesta y de llevar a buen término su celebración. Sus funciones incluyen cubrir los gastos que se generen, como son los de contratar a los músicos, proveer de alimentos a los danzantes;, pagar la elaboración de los juegos pirotécnicos, la comida, la bebida, los adornos, las velas, el incienso, etcétera.
Curiosidades sobre “Ánimas Trujano”
Tras formar parte de la estupenda filmografía del director Akira Kurosawa, Toshirō Mifune arribó a México tras ser invitado por Ismael Rodríguez para interpretar a un indígena con la finalidad de encausar su próxima cinta a nivel internacional, lo cual a la postre así sería, ya que la película dirigida por Rodríguez y con la fotografía de Gabriel Figueroa, llevó a “Ánimas Trujano” a ser nominada como mejor película extranjera en los premios Oscar y los Globos de Oro en 1962.

Gabriel Figueroa, quien es reconocido a nivel mundial por su trabajo de fotografía a lado de directores como Luis Buñuel, Roberto Gavaldón y Emilio "El Indio" Fernández, dejó una vez más muestra de su maestría con claroscuros ofreciendo una exaltación de los paisajes y resaltando la actuación de los protagonistas que hacen especial la historia dirigida por Ismael Rodríguez.
Para ser sensatos, no hace mucho descubrí que, Narciso Busquets dobló la voz de Toshirō Mifune, en su interpretación de Ánimas. Me parecía extraordinario que el mismo que trabajo con Akira Kurosawa, interpretara a un indio oaxaqueño con notable dicción, pero no era así; sin embargo, Mifune dejó en claro su talento como histrión aprendiendo de memoria y de manera fonética los diálogos de su interpretación, al grado de ser imperceptible el doblaje de Busquets.

En Conclusión: “Ánimas Trujano” es una representación del carácter arquetípico a través de sus personajes más allá del papel interpretado por Toshirō Mifune, con una constelación de figuras que incluye a Columba Domínguez, Flor Silvestre, Antonio Aguilar y Pepe Romay, la cinta es un ejemplo determinado de lo mexicano y la tradición de lo nacional. Es una muestra de la historia de la cinematografía mexicana que conlleva una antropología social, cultural y nacional de un México que en muchos aspectos no parece distante al de nuestros días.
“Ánimas Trujano” se puede ver a través de la suscripción de Amazon Prime y de manera gratuita en YouTube, y para conocer o indagar sobre la mexicanidad en el cine mexicano, está el libro, "El Ser Insuficiente del Mexicano: Ánimas Trujano", de Raúl Casamadrid, el cual sirvió de herramienta para este texto; y para en estos días de lluvia, a lo que llamo el libro imprescindible para todo mexicano, "El Laberinto de la Soledad, de Octavio Paz, donde quizá podamos descubrir un poco más de "Ánimas Trujano", y de nosotros mismos.









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