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Toro Salvaje (Estados Unidos, 1980)

Cuando la ira, la violencia y los impulsos son más grandes que cualquier oponente


A más de 40 años de su realización, me atrevo a decir que, “Toro Salvaje” sigue siendo la mejor película de box y de cualquier deporte llevada a la pantalla grande.  Una de las mejores películas de la historia en el séptimo arte.


"Toro Salvaje" está inspirada en el boxeador Jake LaMotta, una historia que va más allá sobre el arte de golpear y ser golpeado, donde Robert De Niro realiza una interpretación poética del trágico ascenso y descenso de un hombre en lo más profundo de su depravada personalidad. La cinta no engrandece sus triunfos sobre el cuadrilátero, aborda más bien la psique y conducta de un hombre violento con problemas domésticos que terminan por ventilar su fragilidad más allá de ser un boxeador con un espíritu inquebrantable.



Ambientada en los años 40  en Nueva York, la historia de Scorsese logra transformar el cuadrilátero en un escenario psicológico y dancístico con una cualidad etérea, donde al comienzo de la película vemos a un Robert De Niro desplazándose y bailando a ritmo de una magnifica banda sonora y una sublime fotografía en blanco y negro; todo ello con una dirección que nos termina por entregar un trabajo verdaderamente artístico.  


Antes de Subir al Ring

Después de filmar “Malas Calles”, “Taxi Driver” y la poco afortunada “New York, New York”, pero no por ello atractiva, Robert De Niro ofreció a Martín Scorsese llevar a la pantalla grande la vida del boxeador Jake LaMotta, a lo que el director se mostró reacio para aceptar el proyecto, al grado de burlarse y decir que no le gustaba el box, ya que desde niño le pareció aburrido. Era algo que no entendía y no pretendía descubrir. Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando empezó a conocer la historia de LaMotta, un personaje con ira autodestructiva, rabia compulsiva y celos sexuales que lo llevaron a destruir a su familia, desmoronar la relación con su hermano Joey LaMotta (Joe Pesci) y, en particular, la vida  con su esposa Vickie LaMotta (Cathy Moriarty).


Tras leer la biografía y convencer a Martin Scorsese de realizar la cinta sobre la vida de Jake LaMotta, la dedicación de Robert De Niro fue notable para personificarlo, al grado  de visitar con frecuencia a Vickie, exesposa de Jake, a fin de profundizar las emociones del personaje, pero eso no fue todo, el actor se sometió a un entrenamiento de boxeo riguroso, situación que lo llevó a realizar tres combates de manera amateur, ganando dos de sus tres peleas.    


La cinta no estuvo exenta de contratiempos luego de que a Mardik Martin, a quien inicialmente se le encargó a escribir el guion, terminó por decepcionar a Scorsese y a De Niro, aspecto que llevó a United Artist a contratar al guionista de “Taxi Driver”, Paul Schrader, para reescribir el texto.



El resultado final fue una combinación perfecta: El guion, el sonido, la actuación, la dedicación y los pequeños detalles de Scorsese elevaron la película a niveles superlativos, tales como filmar posteriormente escenas de boxeo en un cuadrilátero más grande para transmitir la decadencia de LaMotta como boxeador. Filmar todas las escenas de boxeo desde fuera del cuadrilátero, con el fin de añadir más emoción al espectador, fue algo que a la postre se consideró innovador en aquellos años.


Un Cineasta de Altos Vuelos

Hablar de Martin Scorsese, es referirse a uno de los cineastas más importantes de la historia del cine, y para una muestra está su notable trabajo en cintas como “Malas Calles, “Taxi Driver”, “Goodfellas” y “El Lobo de Wall Street”, entre otros; sin embargo, hay mucho más, lo de Scorsese no se limita a su trabajo como director, productor o, como documentalista de la música en personajes como The Rolling Stones, George Harrison y Bob Dylan, sino por su profundo conocimiento de sus orígenes como un italoamericano, y de su amor por el cine desde sus comienzos, y es por ello que, “Toro Salvaje” no es una casualidad, sobre todo porque estamos frente a un director que conoce las entrañas del séptimo arte como pocos; un gran creador que ha sido una inspiración para innumerables cineastas, pero que también reconoce su propia fuente de inspiración.   


A continuación las cuatros películas que inspiraron a Martin Scorsese en la realización de “Raging Bull”:


  • La primera en la lista: “La Fuerza del Mal”, de Abraham Polonsky, 1948, un clásico en el que los expertos y críticos consideran como una cinta infravalorada en el contexto del cine de autor estadounidense de posguerra que narra la historia de un abogado sin ética que desea ayudar a su hermano mayor, quien se involucra con la gente equivocada.


  • La segunda: Es “Gertrud”, de Carl Theodor Dreyer, de 1964, donde Scorsese se inspira para llevar a cabo las escenas de box gracias a los flashbacks, y  con ello lograr un impacto tanto estético como emocional.


  • Tercera: La destacada y multipremiada “Nido de Ratas”, de Elia Kazan, 1954, cinta protagonizada por Marlon Brandon, la cual cuenta con muchas similitudes emocionales a “Toro Salvaje”, sobre todo por interpretar a una ex estrella del boxeo que lucha para mantener el honor de su nombre.


  • Y la última: “Rocco y sus Hermanos”, de Lucho Visconti, 1960; se trata la historia de Rocco, quien con sus cuatro hermanos buscan una nueva forma de vida en Milán después de que una trabajadora sexual se interpusiera entre ellos. Todo un clásico del cine italiano.   


Antes, Durante y Después de “Raging Bull”

El trabajo de Paul Schrader es fundamental y notable en la adaptación de las memorias de “Toro Salvaje: Mi Historia”, la vida de un boxeador destacado en los años 40 de peso mediano de nombre Jake LaMotta, donde queda claro que se trata de una bestia sobre el ring que rebasaba su furia sobre los encordados, un hombre violento con su familita que también lo llevó a perder  la oportunidad de convertirse en campeón del mundo.


Asimismo, la dirección de fotografía de Michael Champan ofrece un trabajo dinámico en la cinta, los movimientos de cámara bajo el mando de Scorsese nos entrega una cualidad artística en blanco y negro durante toda la película. Estamos hablando de un personaje con una célebre carrera que tuvo como mentor a Gordon Willis, quien trabajó como operador de cámara del gran y a veces poco reconocido editor y cineasta Hal Ashby.


La cinta de Scorsese cuenta con muchos momentos destacados y memorables que van desde los bailes sobre el ring, las torturas y las situaciones violentas de LaMotta con su familia, siendo como ya se dijo el trabajo de adaptación de Paul Schrader y la fotografía de Michael Champan como puntos determinantes en la narrativa de la historia; de igual forma, es de destacar la labor de edición y montaje de Thelma Schoonmaker, quien ha sido colaboradora de Scorsese en buena parte de su filmografía, siendo ganadora al premio “Óscar” por su trabajo en “El Aviador”, “Los Infiltrados” y desde luego en “Toro Salvaje”. La edición de Schoonmaker trasforma las escenas en algo verdaderamente extraordinario, aportando una nueva visión y dimensión en las secuencias de las peleas.



Y la cereza en el pastal es la colaboración de Robbie Robertson, quien formó parte de la legendaria agrupación de The Band, donde tras la filmación de “El Ultimo Vals” a manos de Scorsese, comenzó al poco tiempo una amistad y notable colaboración entre ambos personajes, siendo justamente “Toro Salvaje” la primera colaboración, ya que la ayuda de Robertson sirvió para la selección musical que narra la vida de Jake LaMotta, así como la composición para algunas escenas de la misma.


Entre los dos surgió una curaduría para la selección de los temas o la música que buscaba Scorsese con la finalidad de ambientar y dar contexto a la época en la que se desarrolla la cinta, teniendo como tema principal el “Intermezzo” de Cavalleria Rusticana, la cual se puede escuchar al inicio de los créditos dejando ver a un Robert De Niro danzando en pleno ring, dando muestra de que algo especial está por descubrirse.



Otros aspectos destacados recordados más allá de la película es, como De Niro logró ganar el peso necesario para representar a LaMotta en diferentes etapas de su vida, por lo que afirmó que la película fue una de las más difíciles y a la vez más gratificantes que ha realizado. Sorprendentemente, durante el rodaje de “Toro Salvaje”, De Niro subió 27 kg para poder retratar la carrera boxística posterior de LaMotta. Un ejemplo de la dedicación del legendario actor a su profesión.



Cuando el verdadero Jake LaMotta finalmente vio la película, dijo darse cuenta por primera vez de la terrible persona que había sido a lo largo de los años. Conmovido por la situación, le preguntó a su exesposa: "¿De verdad era así?", a lo que ella respondió: "Tú eras peor".


Y al Final del Ring…

“Toro Salvaje” es una película adorada tanto por La Academia, la crítica y el público, pero, ¿y qué hay de los aficionados y conocedores del box? No mucho la verdad, y no porque Scorsese y De Niro se equivocaran con la personalidad de Jake LaMotta, sino más bien por su estilo arriba de los encordados.


La película no se centra realmente en las peleas. La mayoría de los combates no se representan como deportes de enfrentamientos realistas, sino como metáforas visuales de lo que le sucedía a LaMotta fuera del ring. En realidad, no era el boxeador bestial y sanguinario que retrata la película; sin embargo, la narrativa de Scorsese es tan poderosa que desde entonces se ha arraigado en el imaginario popular.


LaMotta era un boxeador cerebral; habría que serlo para competir con el considerado el mejor boxeador de todos los tiempos, "Sugar" Ray Robinson. Hay vídeos de LaMotta usando ángulos ingeniosos para esquivar y aguantar 16 golpes seguidos. Pero a “Toro Salvaje” eso no le importa. El propio Scorsese ha admitido que no es aficionado al boxeo (lo cual se nota) y que estaba más interesado en la vida personal de LaMotta. Es una historia sobre la histérica inseguridad masculina que interrumpe cualquier posibilidad de una verdadera conexión humana.


La secuencia final de “Toro Salvaje” se ha vuelto icónica y emblemática gracias a la sutil imitación que hace De Niro al famoso discurso de Marlon Brando en “La Leyenda del Agua”, una confesión escalofriante y triste de un hombre que pronuncia sus diálogos con convicción, reflejando su propia personalidad. Aunque lo ha perdido casi todo y a todos, Jake LaMotta aún calienta motores para su número cómico lanzando algunos puñetazos, dejando en claro que hay cosas que nunca cambian, y si cambian, es únicamente el escenario.


 
 
 

1 comentario

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Azu
23 ago 2025
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

No soy amante del box, pero con la descripción si me gustaría verla.

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