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Psicosis (Estados Unidos, 1960)

"Todos nos volvemos un poco loco a veces".


Los años 60 representan en muchos sentidos el inicio de muchas cosas, la juventud comenzaba a tener un papel preponderante en la toma de decisiones frente a todavía a una sociedad conservadora en países tan importantes como los Estados Unidos y el Reino Unido.


Y es justamente durante 1960, cuando el cine cumplía un poco más de 60 años desde su aparición con la creación del cinematógrafo de los hermanos Lumiere,  donde a lo largo de las décadas ha mutado y ha evolucionado desde pasar al cine mudo al cine sonoro, del blanco y negro al Technicolor, así como la creación de diversos géneros cinematográficos, siendo el terror y el suspenso fundamentales en la creación de historias, y es aquí, donde el maestro del suspenso entra en escena; se trata de Alfred Hitchcock y su aclamada obra maestra “Psicosis”.


Si bien, Alfred Hitchcock, no es creador del género denominado cine de suspenso, el nacido en Londres, Inglaterra, se convirtió con los años en el “Maestro del Suspenso” gracias a su notable estilo cinematográfico en películas, tales como: ”Los 39 Pasos”, “El Hombre Que Sabía Demasiado”, “La Soga”, “Pacto Siniestro”, “La Llamada Fatal”, “La Ventana Indiscreta” y “Vértigo”, entre otras.


Con guion escrito por Joseph Stefano, basado en el libro de Robert Bloch de 1959, “Psicosis” está protagonizada por Anthony Perkins, quien da vida a Norman Bates, el dueño del motel, donde una joven Janet Leigh que da vida a Marion Crane, la cual se ve obligada a robar el dinero de su jefe y que más tarde la llevaría a un lugar apartado que la llevaría a un trágico final inesperado.


La cinta de Hitchcock nos hace presenciar las inquietudes de una sociedad enferma que repercute en todos sus personajes, dejándonos ver desde un principio cómo la modernidad nos ha dejado con alguna neurosis.   


La cámara recorre el horizonte vespertino de Phoenix, Arizona, y se cuela por una ventana apenas abierta. Nos presenta una escena familiar de amor ilícito en una habitación de hotel minimalista. Marion Crane (Janet Leigh), secretaria de una inmobiliaria, escapa de la monotonía de la vida con una cita secreta con su amante, Sam Loomis (John Gavin), quien trabaja en una ferretería en el pueblo ficticio de Fairvale, California. Uno a uno, nos encontramos con las omnipresentes preocupaciones de la clase media sobre deudas, pensión alimenticia y restricciones sociales. Todos han sido reducidos a la condición de neuróticos, luchando por el dinero y las drogas.


Con el andar de la película, la protagonista Marion Crane se ve sujeta y sometida a todo tipo de influencias externas mientras intenta comprender su situación frente al sistema que forma parte, al grado de mostrar dolores de cabeza, y con consiguiente ingerir tranquilizantes; todo ello frente a un cliente totalmente incómodo de nombre Tom Cassidy, quien le dice, ¿sabes qué hago con la infelicidad? La compro.


Y tras lo anterior, el hombre hace un depósito de 40 mil dólares, y es justo aquí, donde aparece el famoso recurso narrativo “The MacGuffin” (Más adelante lo detallo, mientras no dejes de leer). Y es en este punto de cómo el dinero motiva a las personas a realizar ciertas acciones. Sin bien, “Psicosis” complica el uso de este recurso argumental, vemos los acontecimientos más importantes alejados de la existencia del dinero; es decir, el “The MacGuffin” resultó ser una pista falsa; no obstante, el dinero actúa como un significante de inevitabilidad de ser parte de una sociedad capitalista; por su parte, Marion termina por rechazar el sedante de su colega, diciendo: “No se puede comprar la infelicidad con las pastillas”, pero al final termina haciendo lo contrario.


La Maestría de Hitchcock

Cuando Marion toma los 40 mil dólares para visitar a Sam en Fairvale, vemos a un Hitchcock resaltado sus grandes dotes técnicos y de realizador: La cámara enfoca un primer plano de la cabeza de Marion en su coche mientras su mente se precipita a través de todo tipo de pensamientos de culpa y conversaciones imaginarias. Su angustia psicológica se refleja con intensidad en su rostro y Hitchcock emplea frecuentes cortes bruscos para imitar los mecanismos de las miradas furtivas.


El montaje impecable se combina con la ansiedad atmosférica para crear todo tipo de interrupciones voyeuristas, pero, al mismo tiempo, mantiene una tensión palpable que hace que el espectador tema a la policía tanto como Marion.


La cinta dirigida por Hitchcock, destaca no sólo por sus innovaciones cinematográficas y su narrativa que nos termina de presentar, sino también por su inolvidable montaje y recreación del Motel Bates; vemos un espacio conceptualizado donde cualquier persona cercana puede ser un monstruo insospechado en una vida pueblerina.


El enigmático cuidador del motel, Norman Bates (Anthony Perkins), acoge a Marion bajo la lluvia y la integra en un sistema que existe al margen de las funciones sociales normativas. Rara vez reciben huéspedes, pero los comentarios de Norman sobre el papel performativo del motel son de una sutileza maravillosa: Todo está en constante conflicto en este espacio inquietante; la arquitectura gótica estadounidense de la mansión Bates eclipsa el motel.



Estamos frente a un espeluznante salón lleno de pájaros disecados hasta el interior de la mansión, intrincadamente decorado, todo está colocado con un propósito definido. Una sensación de aprensión y presagio se teje en este inquietante microcosmos. Hitchcock nos lleva a lo desconocido y se entrega al comentario social pertinente: "Todos estamos en nuestras trampas privadas, atrapados en ellas, y ninguno de nosotros puede escapar jamás. Arañamos y arañamos, pero solo al aire, solo unos a otros". Aquí es exactamente donde nos enfrentamos a las figuras contrastantes del neurótico y el psicótico. A diferencia de Marion, Norman ha perdido el contacto con las obligaciones sociopolíticas y solo hace lo que debe para mantener su propia integridad psicológica. Él simplemente sonríe y dice: "Todos nos volvemos un poco loco a veces".


Como la mayoría de las obras de Hitchcock, “Psicosis” examina obsesivamente el proceso del voyeurismo, siendo el mejor ejemplo la escena en la que Norman descuelga el cuadro de la pared y observa a Marion semidesnuda a través de un agujero que ha perforado. Es casi como si Hitchcock se riera de nosotros, pues sabe que, al igual que Norman, nos veremos arrastrados a este proceso perverso y nos centraremos en lo que se muestra en lugar de en lo que se descarta. Somos cómplices de esta violación de la privacidad de Marion, ya que no podemos hacer nada más que observar lo que se muestra. Irónicamente, el motel se vuelve hostil en lugar de acogedor. En lugar de un mal sobrenatural, Hitchcock insiste firmemente en la amenaza del mal humano, algo que Stanley Kubrick investigó con tanta maestría en “El Resplandor” (1980).


Una de las Escenas Más Icónicas en la Historia del Cine

Luego de que, Marion se arrepiente de haber aceptado el dinero y planea devolverlo, es demasiado tarde. La volatilidad de su «psicósfera» se ha traducido en lo absurdo del espacio físico que ocupa. Esta no es solo una traducción metafórica, sino literal, que Hitchcock emprende. Cuando llega por primera vez, está lloviendo, pero la heterotopía (heterotopía cerebral donde las neuronas anómalas causan convulsiones) consume e internaliza todas estas fuerzas externas. Se nos presenta una de las escenas más icónicas de la historia del cine. Hitchcock afirmó que hizo “Psicosis” solo para esta escena. Marion se mete en la ducha para bañarse, pero en un giro sorprendente de los acontecimientos, la madre de Norman (al menos lo que parece ser ella) entra y la apuñala. Hitchcock utiliza cortes rápidos y más de 90 cortes en unos 45 segundos para significar esta violenta interrupción.


El gran diseño de sonido pulsa rítmicamente en sincronía con los enérgicos gestos de apuñalamiento mientras el tejido de la realidad se desestabiliza por completo por la causalidad ilógica de la locura. Hitchcock nos muestra que ninguna motivación es obvia y que la psicología del mal es demasiado oscura para que la podamos interpretar. Aunque Norman parece estar limpiando el desastre de su madre, esboza una sonrisa pícara mientras el pantano desolado se traga el cuerpo de Marion. Esta sonrisa es recurrente y difumina continuamente la distinción binaria entre el asesino maníaco y el hijo obediente.


¿Qué es el MacGuffin?

El «MacGuffin» es un recurso argumental que sirve como razón de ser de los acontecimientos posteriores en una película o una obra de ficción. El guionista Angus MacPhail acuñó el término, que posteriormente fue adoptado por Alfred Hitchcock. Si bien el uso del «MacGuffin» existía antes de su nomenclatura, como el Santo Grial en las Leyendas Artúricas, fue reintroducido al público por Hitchcock y MacPhail en la década de 1930. En resumen, el «MacGuffin» no es nada en absoluto o, en todo caso resulta una pista falsa.


Cómo definió Anthony Perkins al sicópata en el cine

Desde la aparición de la cinta dirigida por Alfred Hitchcock, “Psicosis” ha moldeado y ha sido base del género de suspenso, la cual ha trascendido incluso en la cultura popular, desde aquel montaje revolucionario del asesinato de la ducha a Mario Crane, su escalofriante exploración a la locura humana, su narrativa y el uso de una nueva gramática cinematográfica, fueron y son exploradas por directores de ayer y hoy.


La película exploraba en un principio la aterradora idea de un vecino insospechado y plagado de chismes en una vida pueblerina, donde en la oba de Robert Bloch de 1959, Norman Bates es un hombre gordo, de mediana edad y muy inestable; sin embargo, Joseph Stefano cambio de opinión cuando Hitchcock sugirió a Perkins para el papel, situación que a la postre nos dejó ver a un hombre atractivo y sensible, algo que Hitchcock aprovechó para subvertir las expectativas voyeristas. El asesino de al lado daba muchísimo más miedo cuando parecía una persona normal en lugar del psicópata que describió Bloch en su novela.


En una entrevista, Perkins explicó por qué la obra maestra de Hitchcock sigue siendo tan efectiva: «Cuanto más real, más aterrador es, y por eso “Psicosis” era tan aterradora. No se trataba de lo sobrenatural. No depende de los no muertos, ni de lo desconocido, ni de lo sobrenatural. No hay lugar donde esconderse en la cinta de Hitchcock. Todo es tan real».



Tenemos un resultado sobre una conceptualización extremadamente aterradora del mal que insiste en que los humanos, los cuales tienen la capacidad de incitar tal terror.


Por su actuación, Perkins recibió el Premio al Mejor Actor de la Junta Internacional de Críticos Cinematográficos, pero su verdadero premio es su inmortalización en la cultura popular. Perkins se inspiró en el material original, pero logró apropiarse del personaje, improvisando constantemente y añadiendo pequeños detalles como su hábito de consumir maíz dulce.


Debido al rico perfil psicológico del personaje y al exitoso intento de Perkins de trasladar la locura al cine, Norman Bates seguirá atormentándonos para siempre.


El Legado de Psicosis

Es justificado y perdurable el legado de “Psicosis”, ya que marcó la aplicación de un nuevo lenguaje de narrativo cinematográfico, creando una exposición más profunda del marco de la psique humana. El impacto y la influencia de la obra maestra de Hitchcock nunca pueden exagerarse. En el momento de su estreno, desmanteló las normas sociales represivas con la representación de la inmoralidad generalizada.


“Psicosis” ha sido una fuente continua de inspiración para generación tras generación de cineastas. Una influencia estilística que cambiaron el cine para siempre, donde películas como “Lo que la Verdad Esconde” (2000) de Robert Zemeckis y “La Habitación del Pánico” (2002) de David Fincher continuaron el discurso sobre la desviación psicológica que Hitchcock dirigió con tanta fuerza años atrás.


Asimismo, una serie de televisión relativamente reciente, Bates Motel (2013-2017), también es una adición notable a la lista, ya que es una de las adaptaciones de Psicosis más aclamadas por la crítica. Sin embargo, la proeza intelectual y cinematográfica de Hitchcock sigue siendo inigualable. “Psicosis” siempre será recordada con gran admiración por sus monumentales proezas cinematográficas y narrativas; y todo ello gracias al “Maestro del Suspenso”.


La cinta se encuentra disponible a través de la plataforma de HBO MAX.



 
 
 

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