The Vampire Lovers (Reino Unido, 1970)
- Juanmi Retrocinema

- 25 ago 2025
- 6 Min. de lectura
Vampiras, deseo prohibido y horror gótico en la obra más sensual de Hammer Films.

Año de estreno: 1970.
Nacionalidad: Reino Unido.
Duración: 91 minutos.
Género: Horror gótico, vampírico, erótico.
Dirección: Roy Ward Baker.
Reparto principal: Ingrid Pitt, Madeline Smith, George Cole, Pippa Steel, Kate O'Mara, Douglas Wilmer.
Guionista: Tudor Gates (basado en Carmilla de Sheridan Le Fanu).
Compositor: Harry Robertson.
Director de fotografía: Moray Grant.
En la región de Styria, a fines del siglo XVIII, un ambiente de paranoia se cierne sobre la aristocracia tras una serie de muertes enigmáticas. Las víctimas son siempre mujeres jóvenes, nobles, que se marchitan física y mentalmente hasta morir, como si una sombra invisible las consumiera desde dentro. En este clima de superstición y desconcierto, el general Spielsdorf organiza una velada en su castillo. Durante el evento, una misteriosa mujer y su hija Carmilla llegan inesperadamente. Cuando la madre debe partir repentinamente, el general acepta quedarse a cargo de Carmilla, quien pronto se muestra fascinada por Laura, su hija adolescente.
Lo que parece una amistad inocente se convierte en una atracción absorbente. Laura sufre pesadillas recurrentes, debilitamiento progresivo y terrores nocturnos. Una figura femenina aparece en sus sueños, besándola en el cuello. La ciencia no ofrece explicación, y la joven muere entre convulsiones y suspiros, mientras Carmilla desaparece en la noche.

Más adelante, en una ruta rural, Carmilla aparece de nuevo con un nombre diferente, Mircalla. Una supuesta avería en el carruaje de una condesa permite que Carmilla sea acogida por el señor Morton y su hija Emma. Esta relación madre-hija, simbólica y letal, vuelve a repetirse. Carmilla, hermosa y enigmática, se instala en el hogar con su habitual mirada hipnótica y modales felinos. Pronto, Emma comienza a manifestar los mismos síntomas que Laura, languidez, pesadillas con figuras femeninas, marcas en el pecho y un deseo inexplicable hacia su nueva amiga.
Mientras tanto, un viejo cazador de vampiros, el barón Hartog, descubre que la clave de estas muertes está relacionada con la maldita familia Karnstein. El nombre Mircalla es un anagrama de Carmilla, la última descendiente vampírica de esta línea. Hartog une fuerzas con el general Spielsdorf, quien busca venganza por la muerte de su hija.
En la secuencia final, Emma yace al borde de la muerte. Los hombres irrumpen en la cripta Karnstein y hallan a Carmilla durmiendo en un ataúd de cristal. Su belleza intacta contrasta con la podredumbre moral que la rodea. Hartog le atraviesa el corazón con una estaca de madera, acabando con su reinado de seducción y muerte. Pero la película deja en el aire una inquietante ambigüedad, ¿murió el monstruo o la única figura libre de una sociedad que no tolera el deseo femenino?

Actuaciones
Ingrid Pitt como Carmilla / Mircalla: Seductora, enigmática, ambigua, Pitt encarna con magnetismo a una vampira que no necesita colmillos para dominar. Su mezcla de fragilidad y poder define el tono sensual de la película.
Madeline Smith como Emma Morton: Su interpretación transmite una inocencia progresivamente contaminada por el deseo y la fascinación. Sutil y emocional, logra expresar terror y atracción al mismo tiempo.
Pippa Steel como Laura Spielsdorf: Aunque su presencia es breve, su actuación es clave para establecer el patrón trágico de Carmilla, la repetición cíclica de la muerte bajo el disfraz del amor.

George Cole como Roger Morton: Un padre incapaz de ver la amenaza hasta que es demasiado tarde. Su papel representa la negación burguesa ante lo reprimido.
Douglas Wilmer como General Spielsdorf: Carga con el dolor de la pérdida y la necesidad de venganza. Actor clásico con sobriedad británica, da peso a la parte trágica.
Contexto Histórico
Estrenada en 1970, The Vampire Lovers marca un punto de inflexión en la evolución del horror gótico de Hammer Films. La compañía, famosa por sus versiones coloridas y sensuales de clásicos del terror como Drácula o Frankenstein, enfrentaba una crisis de relevancia en una época que demandaba transgresión y modernidad. En plena posguerra sexual, con los movimientos feministas y LGBT ganando voz en Europa, Hammer tomó un riesgo al adaptar Carmilla de Sheridan Le Fanu de forma explícitamente erótica y queer.
El filme no solo explora el vampirismo como metáfora del deseo reprimido, sino que subvierte el esquema clásico de "la doncella en peligro" al colocar a Carmilla como protagonista de su propio deseo. La obra introduce ambigüedad moral y tensión sexual entre mujeres con una profundidad que escapa a la mera explotación. Roy Ward Baker, director con experiencia en cine de catástrofes y thrillers, aporta sobriedad y lirismo a una cinta que bien podría haber caído en lo ridículo.

En muchos sentidos, esta película representa la transición entre el horror gótico clásico y un nuevo tipo de cine de terror más psicosexual, más consciente de los tabúes sociales que busca dinamitar.
Influencia
The Vampire Lovers abrió un nuevo sendero para el cine de horror, mezclando feminidad, erotismo y horror existencial. Es precursora del "horror lésbico" moderno, no como fetiche masculino, sino como expresión de disidencia. Su sombra se extiende hasta filmes contemporáneos como The Moth Diaries (2011), Carmilla (2019) o Bit (2019), todos ellos interesados en resignificar la figura de la vampira.
También influyó en el modo de presentar a los vampiros como personajes atormentados y ambiguos. Mientras los Dráculas de Christopher Lee eran masculinos y dominantes, Carmilla es sutil, seductora, melancólica. Este modelo tuvo eco en Interview with the Vampire (1994), donde lo vampírico es símbolo de otra clase de marginalidad sensual y filosófica.

Secuencias Legendarias
La llegada de Carmilla envuelta en niebla, montada a caballo, deteniéndose al borde del bosque. Su presencia interrumpe el mundo lógico y da paso al reino de lo onírico.
Las escenas en que Carmilla acaricia y besa a Emma mientras ella duerme, en un juego de límites entre la pesadilla, el deseo y la sumisión.
El espejo que no refleja a Carmilla, un elemento clásico del mito vampírico, aquí cargado de tensión lésbica y melancolía por lo que no puede ser.
La destrucción final del ataúd de cristal, donde la imagen de Carmilla yace entre la vida y la muerte, más bella que cualquier retrato. La violencia del stake contrasta con la pureza marmórea de su cuerpo, en una escena cargada de simbolismo sexual, castigo y redención masculina.
Datos Curiosos
La película fue objeto de múltiples cortes en Estados Unidos debido a su contenido lésbico. En algunas versiones televisivas, se eliminaron hasta 8 minutos.
Ingrid Pitt era realmente una sobreviviente del campo de concentración de Stutthof, y su vida personal aportó una dimensión trágica a su personaje vampírico.
El rodaje se hizo en locaciones reales en Buckinghamshire, y el castillo usado fue también locación de otras películas de Hammer.

Fue una de las pocas veces que Hammer colaboró directamente con la American International Pictures, buscando apelar al mercado juvenil estadounidense.
El guionista Tudor Gates definió el proyecto como “una historia de amor trágica en la que el monstruo ama más intensamente que los humanos”.
Dónde Verla
Actualmente está disponible en las siguientes plataformas:
Shudder: con restauración en HD y subtítulos en español.
Amazon Prime Video: en renta o compra, dependiendo del país.
Blu-ray de StudioCanal: incluye entrevista con Ingrid Pitt, documental sobre vampiras y audio comentario del guionista Tudor Gates.
Arrow Video Collection: versión restaurada con extras académicos y póster reversible.
Conclusión
The Vampire Lovers no es solo una rareza dentro del catálogo de Hammer, sino una película revolucionaria en su forma de abordar la figura femenina dentro del horror. Carmilla no es una víctima ni una villana absoluta: es una transgresora, una fuerza natural que despierta el deseo reprimido en un mundo patriarcal. Su historia es trágica, violenta y poética, pero sobre todo subversiva.

En vez de ofrecer una moraleja simple, el filme deja una inquietud: ¿Cuánto del horror proviene realmente del monstruo, y cuánto de quienes intentan destruir lo que no comprenden?
“I have no fear… not of men, not of death.”— Carmilla.









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