The Omega Man (USA, 1971)
- Juanmi Retrocinema

- 18 nov 2025
- 5 Min. de lectura
Un científico solitario lucha contra los restos enfermos de la humanidad en una ciudad vacía, entre el fanatismo, la ciencia y el sacrificio.

Título: The Omega Man.
Año: 1971.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 98 minutos.
Género: Ciencia ficción.
Director: Boris Sagal.
Reparto: Charlton Heston, Anthony Zerbe, Rosalind Cash, Paul Koslo, Jill Giraldi.
Guion: John William Corrington, Joyce H. Corrington (basado en la novela I Am Legend de Richard Matheson).
Música: Ron Grainer.
Fotografía: Russell Metty.
Los años setenta son presentados como un umbral del fin del mundo. Tras una guerra biológica entre potencias rivales, un virus devasta la civilización, dejando las grandes ciudades desiertas y silenciosas. En Los Ángeles, un único hombre parece haber sobrevivido; el doctor Robert Neville (Charlton Heston), científico del ejército que se inyectó un suero experimental a tiempo, quedando inmune.
Neville recorre una ciudad fantasma en un Ford convertible, armado hasta los dientes y con la rutina obsesiva de alguien que lucha contra la locura de la soledad. Durante el día, disfruta de tiendas vacías, ropa de lujo y un cine en el que proyecta películas para sí mismo. Pero cuando cae la noche, debe atrincherarse; de las sombras emerge “La Familia”, un grupo de humanos albinos, fotosensibles y fanáticos, liderados por Matthias (Anthony Zerbe).
Estos mutantes ven en Neville al símbolo de la ciencia y la tecnología que condenaron al mundo. Su misión es eliminarlo como último vestigio de una civilización que consideran corrupta. La guerra personal entre Neville y La Familia es tanto física como ideológica; armas y barricadas contra antorchas, superstición y odio.

Cuando Neville conoce a Lisa (Rosalind Cash), su visión del mundo cambia. Ella cuida a un grupo de niños y jóvenes, algunos ya contagiados. Neville comprende que su sangre puede salvarlos, pero antes de consolidar su labor, cae en manos de La Familia. Crucificado como mártir moderno, Neville es herido de muerte, pero logra entregar su sangre a Lisa y los demás sobrevivientes. Su sacrificio permite que ellos tengan un futuro.
Actuaciones
Charlton Heston llevaba más de una década consolidado como el rostro del héroe épico hollywoodense: Moisés, Ben-Hur, El Cid. En The Omega Man destrozó ese molde; interpretó a un hombre quebrado, sarcástico, con momentos de histeria y una carga de fanatismo científico que lo volvía ambiguo. Esta decisión fue vista por muchos críticos como un “suicidio artístico”; pasar de los templos monumentales de Ben-Hur a recorrer calles vacías armado como un justiciero solitario parecía degradante para un actor de su prestigio. Sin embargo, esa ruptura fue deliberada. Heston buscaba salir de los papeles solemnes y experimentar con la ciencia ficción como vehículo de crítica social.
Anthony Zerbe construye un villano memorable; Matthias es un líder mesiánico, mezcla de predicador medieval y agitador revolucionario. Sus discursos contra Neville resuenan con ecos de anti-ciencia y odio a la modernidad.
Rosalind Cash, con un rol poco habitual para la época, aporta frescura y rebeldía; su Lisa es dura, directa y vital, rompiendo con el estereotipo femenino sumiso del cine de entonces. La química interracial con Heston fue tan polémica como revolucionaria.

Contexto histórico
En 1971, Estados Unidos vivía sacudido por Vietnam, el movimiento por los derechos civiles y el temor a un Apocalipsis tecnológico. El guion aprovecha la atmósfera de paranoia y la lleva al extremo; ya no es el vampirismo de la novela de Matheson (I Am Legend), sino un virus fabricado por el hombre lo que arrasa la civilización. La ciencia, antes esperanza, se convierte en verdugo.
El filme también refleja la tensión racial y cultural del momento. La relación amorosa entre Neville y Lisa no era un detalle menor; cuando los matrimonios interraciales habían dejado de ser ilegales en EE. UU., mostrar a un héroe blanco besando apasionadamente a una mujer negra en pantalla fue un acto de desafío al conservadurismo.
El cambio de tono respecto al cine clásico de Heston también es significativo; The Omega Man no solo habla de fin del mundo, también del fin de una cierta era de Hollywood, de la transición del espectáculo bíblico-épico a las distopías cínicas de los setenta.
Influencia
La película fue un pilar en la evolución de la ciencia ficción. Aunque criticada en su momento, influyó en obras posteriores de terror posapocalíptico; 28 Days Later (2002) retoma la idea de ciudades vacías y de sobrevivientes asediados por infectados, mientras que The Walking Dead adopta tanto la iconografía de las hordas nocturnas como la del refugio-bunker del protagonista.

Su lectura mesiánica —Neville como un Cristo científico que muere por la humanidad— marcó la pauta para versiones posteriores de I Am Legend. Incluso la película de 2007 con Will Smith toma prestada la idea del sacrificio heroico como acto fundacional de una nueva comunidad.
Secuencias legendarias
Neville solo en el cine: proyectando Woodstock, riendo y hablando con la pantalla como si fueran amigos reales. Un retrato brutal de la soledad.
Las noches de asedio: La Familia atacando con antorchas y cánticos, evocando a una turba medieval en plena urbe futurista.
La crucifixión simbólica: Neville expuesto como hereje en una plaza en ruinas, convertido en mártir por la misma humanidad que intentaba salvar.
El sacrificio final: ensangrentado, entregando su vida y su sangre para la supervivencia de otros. Una imagen de clara resonancia cristiana.
Datos curiosos
Se filmó en Los Ángeles en días festivos y fines de semana, logrando mostrar calles desiertas sin necesidad de efectos digitales.
Heston, coleccionista de armas, prestó varias de las utilizadas en pantalla.

El diseño de La Familia se inspiró en sectas medievales, no en criaturas fantásticas, para acentuar la alegoría social.
Aunque criticada al inicio, con el tiempo ha sido revalorizada como una obra clave de la ciencia ficción setentera.
Dónde verla
Disponible en ediciones físicas de colección (DVD y Blu-ray) y en catálogos digitales de clásicos de la Warner.

Conclusión
The Omega Man fue, en su tiempo, un fracaso de crítica y un riesgo para la carrera de Charlton Heston; se le acusó de degradarse, de pasar del cine épico-religioso a un thriller extraño y nihilista. Sin embargo, la película sobrevivió a su recepción inicial y hoy se lee como un documento fascinante de su época; un filme sobre soledad, fe, fanatismo y sacrificio. Su Neville no es solo el último hombre en la Tierra, es también un espejo del miedo de los setenta y de la fragilidad del progreso humano.
“Definition of a scientist: a man who understood nothing until there was nothing left to understand.” — Matthias









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