The Hunger (USA, 1983)
- Juanmi Retrocinema

- 21 jul 2025
- 5 Min. de lectura
Deseo eterno, cuerpos que se desvanecen: el vampirismo como arte.

Año: 1983
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos
Duración: 97 minutos
Género: Horror gótico, vampírico, drama erótico
Dirección: Tony Scott
Guion: Ivan Davis y Michael Thomas (basado en la novela de Whitley Strieber)
Música: Michel Rubini y Denny Jaeger
Dirección de fotografía: Stephen Goldblatt
Reparto: Catherine Deneuve, David Bowie, Susan Sarandon, Cliff De Young, Beth Ehlers, Dan Hedaya, Bessie Love
En el corazón de una Nueva York opaca, entre sombras decadentes, vive Miriam Blaylock (Catherine Deneuve), una vampira milenaria que ha perfeccionado el arte de la seducción y la supervivencia. Miriam no muerde como en los relatos clásicos, sino que corta con un ankh afilado, una mezcla entre joya, arma y símbolo eterno. A su lado vive John (David Bowie), su amante desde hace más de dos siglos, un músico de pasado aristocrático que ha vivido con la promesa de la juventud eterna.
Sin embargo, la eternidad que Miriam ofrece tiene una trampa cruel, con el paso de los siglos, sus compañeros no mueren, pero sí envejecen súbitamente y sin redención. John comienza a experimentar este proceso de forma brutal. En cuestión de días, pasa de la lozanía a la decrepitud, con la conciencia intacta, atrapado en un cuerpo que se desmorona. Miriam, lejos de ayudarlo, lo asiste con una frialdad ceremonial y finalmente lo encierra con otros antiguos amantes, víctimas del mismo destino.
Desesperado por una cura, John había contactado a la doctora Sarah Roberts (Susan Sarandon), experta en enfermedades degenerativas. Aunque no logra salvarlo, Sarah queda envuelta en el halo de misterio de Miriam. En una secuencia densa de tensión, deseo y confusión identitaria, ambas mujeres se conectan física y simbólicamente; Miriam comparte su sangre con Sarah, iniciando en ella un proceso irreversible.

Sarah comienza a transformarse, pero su voluntad no es la de los anteriores amantes. Mientras lucha contra el ansia y la sed, descubre la verdad sobre Miriam y sus víctimas. En un desenlace cargado de atmósfera sobrenatural, los cadáveres aún conscientes de los antiguos amantes despiertan y se rebelan. Miriam, hasta entonces invencible, se ve superada por el peso de sus siglos de decisiones. Es arrastrada hacia el abismo de sus errores, derrotada no por fuerza, sino por las consecuencias de su eterna soledad.
La película cierra con una Sarah transformada, aparentemente libre, viviendo en Londres con nuevos acompañantes. ¿Es ella la nueva Miriam, o ha roto el ciclo? La ambigüedad permanece, como el eco de un ansia que nunca se extingue.
Contexto Histórico
El Ansia se estrenó en un momento de transición estética y cultural. En 1983, el terror clásico estaba siendo desafiado por nuevos lenguajes visuales, más experimentales, más psicológicos. El director Tony Scott, en su ópera prima, trasladó al cine una sensibilidad propia del videoclip, del comercial de alto presupuesto y del arte pop. Formado en la tradición publicitaria británica, Scott apostó por un tratamiento estilizado del horror, fusionando el giallo italiano, el cine de autor europeo y el romanticismo gótico.

En ese contexto, la figura del vampiro dejó de ser únicamente un monstruo o un símbolo del mal para convertirse en un espejo del deseo reprimido, de la decadencia del yo y del miedo a la pérdida de control sobre el cuerpo. A principios de los 80, la aparición del sida generó un nuevo imaginario en torno a lo contagioso, lo íntimo y lo mortal, y aunque El Ansia no lo menciona de forma directa, lo evoca con una claridad simbólica estremecedora.
Influencia
A pesar de su frío recibimiento inicial —la crítica la tachó de pretenciosa y vacía—, con los años El Ansia se consolidó como un referente visual y temático. Su culto creció desde las comunidades queer, cinéfilas y góticas, que vieron en ella un retrato lírico y poderoso de la otredad. No solo se adelantó al debate sobre representación LGBT+ en el cine de terror, sino que lo hizo con una elegancia plástica pocas veces igualada.

El legado de El Ansia se percibe en la estética del videoclip moderno, en cineastas como Nicolas Winding Refn, en la narrativa queer de The L Word: Generation Q o en las vampiras ambiguas de Byzantium. Más allá del cine, su iconografía ha sido replicada en la moda (Alexander McQueen, Rick Owens) y en la música alternativa.
Secuencias Legendarias
La apertura en el club gótico: Peter Murphy, líder de Bauhaus, entona “Bela Lugosi’s Dead” en un santuario oscuro de contracultura. Al mismo tiempo, Miriam y John cazan a sus víctimas entre luces estroboscópicas y sudor decadente. Esta escena resume todo el tono del filme: erótico, ritual, urbano, sombrío.
El deterioro de John: La transformación física de David Bowie es una de las más dolorosas del cine de vampiros. Su cuerpo se arruga, se colapsa, su voz se apaga, pero sus ojos siguen siendo los de un joven desesperado. Su viaje es un descenso al olvido, una agonía sin consuelo.
La seducción de Sarah: Más que una escena de sexo, es un ritual de transmisión. El juego de luces, los espejos, los cuerpos que se funden, todo habla de una atracción más allá de lo físico: de lo irreversible.
El clímax en el ático: Las figuras encapuchadas, que alguna vez fueron amantes, se alzan contra su verduga. No hablan, pero su presencia es suficiente. El grito silencioso de Miriam, comprendiendo que ni la eternidad puede protegerla de la soledad, es el punto álgido del filme.

Datos curiosos
El ankh usado por Miriam como arma fue diseñado especialmente para la película y luego replicado como objeto de culto por fanáticos del movimiento gótico.
Susan Sarandon dijo años después que su personaje, originalmente heterosexual, evolucionó hacia la ambigüedad sexual gracias a las conversaciones que tuvo con Deneuve y Scott durante el rodaje.
Tony Scott tuvo conflictos con el estudio por su estilo visual extremo, lo que retrasó su consagración en Hollywood. Su siguiente película, Top Gun, sería un éxito rotundo y marcadamente distinto.
El filme influenció a True Blood, The Hunger (la serie) y varios cómics de temática vampírica como The Sandman o Vamps.
Dónde Verla
El Ansia está disponible actualmente en Filmin, Apple TV y Amazon Prime Video, dependiendo de la región. La edición remasterizada en Blu-ray, con extras sobre el proceso estético de Tony Scott, es altamente recomendada para apreciar su diseño visual y sonoro.
Conclusión
Más que una historia de vampiros, El Ansia es una ópera visual sobre el deseo, el abandono, el cuerpo y la eternidad. Su narrativa puede parecer dispersa, pero funciona como una meditación hipnótica sobre la dependencia emocional, el amor como condena y la sed que nunca se sacia. Su estilo elegante, casi pictórico, la ha convertido en un objeto de culto, amado por quienes ven en el horror no solo sangre, sino también poesía y transgresión.

La cinta es un testimonio de que el terror puede ser tan bello como devastador, tan estilizado como provocador. Una película que sigue respirando en la penumbra, como sus personajes: atrapada entre el arte y el abismo.
“Dijiste que viviríamos para siempre. Pero yo envejezco… y tú no.”— John Blaylock









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