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Once Upon a Time in America (USA-Italia, 1984)

Descubre la obra maestra de Sergio Leone, una épica sobre memoria, amistad y traición.


Título: Once Upon a Time in America.

Año de estreno: 1984.

Nacionalidad: Italia / Estados Unidos.

Duración: 229 minutos (director´s cut).

Género: Cine de gánsteres.

Director: Sergio Leone.

Reparto principal: Robert De Niro, James Woods, Elizabeth McGovern, Tuesday Weld, Joe Pesci, Burt Young, William Forsythe, Treat Williams, Danny Aiello, Jennifer Connelly.

Guion: Leonardo Benvenuti, Piero De Bernardi, Enrico Medioli, Franco Arcalli, Franco Ferrini, Sergio Leone, basado en la novela The Hoods de Harry Grey.

Música: Ennio Morricone.

Fotografía: Tonino Delli Colli.

La historia sigue la vida de David “Noodles” Aaronson, un joven judío de los barrios bajos de Nueva York, que junto a sus amigos Max, Cockeye y Patsy, comienza como ladrón callejero durante la década de 1920, en plena Ley Seca. Pronto ascienden en el mundo criminal, pasando de pequeños contrabandistas a gánsteres con poder, respaldados por la violencia, la corrupción y las conexiones políticas.


La película explora la amistad y traición entre Noodles y Max. Mientras Noodles se debate entre la lealtad y una vaga moral que intenta mantener, Max es devorado por la ambición de poder ilimitado. El grupo alcanza la cúspide, pero la avaricia y las tensiones internas llevan a su colapso. Noodles se ve obligado a traicionar a Max y a su propia banda, acción que lo condena a una vida de culpa y exilio.


Décadas después, en los años 60, Noodles regresa a Nueva York para descubrir que todo lo que creía saber estaba teñido de engaños. La revelación de que Max podría haber fingido su muerte y reinventado su vida como político poderoso convierte el reencuentro final en un duelo moral. ¿Fue todo real? ¿O acaso los recuerdos son solo un opio mental que Noodles consume para soportar la vejez? Leone no da una respuesta, dejando al espectador con un final enigmático y cargado de simbolismo.



Actuaciones


Robert De Niro entrega una de sus interpretaciones más contenidas y melancólicas. Encarna a Noodles como un hombre atrapado en el tiempo, incapaz de reconciliarse con su pasado. Su lenguaje corporal, los silencios prolongados y las miradas vacías en los años 60 expresan un dolor que trasciende las palabras.


James Woods ofrece un Max magnético, encantador, peligroso, obsesivo. Es el reflejo oscuro del sueño americano, el hombre dispuesto a sacrificarlo todo por el poder y la riqueza, incluso a sus amigos más cercanos.


Elizabeth McGovern dota a Deborah de un aura distante, una mujer que busca escapar del barrio y cumplir su sueño de ser actriz, pero que nunca logra librarse del peso de Noodles en su vida. La tensión entre ellos culmina en una de las escenas más desgarradoras del cine de Leone.


Tuesday Weld como Carol, la amante de Max, aporta complejidad a un personaje que representa el cinismo y la crudeza de la vida en los márgenes del crimen.


Jennifer Connelly, en su debut, encarna a la joven Deborah con delicadeza y frescura, ofreciendo un contraste de pureza antes de la brutalidad del mundo adulto.



Contexto histórico


Sergio Leone, tras revolucionar el western con Por un puñado de dólares y Érase una vez en el Oeste, decidió cerrar su carrera con esta epopeya. Su visión era distinta de la de Coppola con El Padrino, menos glamur, más decadencia. Para Leone, el crimen no era un ascenso glorioso, sino una meditación sobre la memoria, la traición y el paso del tiempo.


El proyecto tardó más de diez años en concretarse. Leone investigó la vida de pandilleros judíos en Nueva York, entrevistó a mafiosos reales y trabajó con múltiples guionistas hasta construir un guion monumental. El estreno fue un desastre en EE. UU., ya que la distribuidora mutiló la película a 139 minutos y la montó en orden cronológico. La crítica la destrozó. En Europa, donde se respetó la visión del director, fue recibida como una obra maestra. Décadas después, con la restauración completa, la película alcanzó el reconocimiento que Leone había soñado.



Influencia


Hoy, Once Upon a Time in America se considera uno de los grandes monumentos del cine épico. Su influencia se siente en:


  • Martin Scorsese, cuya manera de retratar la memoria y la violencia en Casino y Goodfellas debe mucho a Leone.

  • Quentin Tarantino, que adoptó la estructura no lineal como recurso narrativo central.

  • El cine de gánsteres en general, que nunca volvió a ser el mismo tras esta película, aquí no hay glamour, solo nostalgia, traición y pérdida.

La cinta también cambió la percepción sobre el tiempo en el cine, más que una narración lineal, es un rompecabezas de recuerdos, donde cada salto temporal cuestiona la fidelidad de la memoria.



Secuencias legendarias


El callejón de los niños: Noodles, Max y sus amigos tocando la flauta de pan, una imagen de inocencia que se desvanece con el tiempo.

El atraco del camión: una secuencia vibrante donde los jóvenes pasan de ser ladronzuelos a jugadores serios en el crimen.

La escena de la limusina: la brutal violación de Deborah por parte de Noodles, quizá la secuencia más polémica de Leone, que rompe el ideal romántico y muestra la crudeza de la obsesión.

El reencuentro con Deborah en los 60: cargado de silencios, es una danza amarga entre el amor imposible y el desencanto.

El final del camión de basura: Max caminando hacia una posible muerte mientras Noodles lo observa desde la distancia. Ambigüedad total: ¿muere realmente? ¿O es solo el último recuerdo distorsionado de Noodles?

La sonrisa de opio de Noodles: la última imagen de la película, donde el protagonista, sumido en una ensoñación, sonríe mientras fuma. ¿Es resignación, alivio, locura? Leone deja la interpretación abierta.


Datos curiosos


Leone planeaba hacer Once Upon a Time in America como la primera parte de una trilogía sobre el siglo XX, crimen en América, revolución en Rusia y política en Italia. Nunca pudo completar las otras películas.

El rodaje duró casi un año y usó más de 300 locaciones en Nueva York, Nueva Jersey, Montreal, Miami y Roma.



Ennio Morricone escribió la música años antes del rodaje. Leone ponía los temas en el set para que los actores se impregnaran de la emoción de la escena.

La famosa “flauta de pan” que suena en varias escenas no es un simple adorno, simboliza la infancia perdida y la memoria quebrada.

La restauración de 2012 recuperó más de 20 minutos inéditos, aunque algunos fragmentos aún se consideran perdidos. La restauración fue presentada en Cannes y ovacionada como la obra magna de Leone.


Dónde verla


Disponible en versiones restauradas en Blu-ray y DVD, así como en plataformas de streaming que incluyen cine clásico, como HBO Max. Se recomienda siempre ver la versión completa de 229 minutos, la única que respeta la visión original de Leone.


Conclusión


Once Upon a Time in America es mucho más que un relato de gánsteres. Es un viaje a través de la memoria, donde los recuerdos son tan traicioneros como los propios personajes. Leone construye un fresco monumental sobre la amistad, la traición, el poder y la nostalgia, usando el tiempo como materia prima. La película no busca respuestas fáciles, es una experiencia sensorial que deja al espectador atrapado entre el pasado y el presente, entre lo que fue y lo que nunca existió.

“Llevarás el hedor de las calles contigo toda tu vida.” — Deborah

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