Night of the Living Dead (USA, 1968)
- Juanmi Retrocinema

- 10 sept 2025
- 6 Min. de lectura
George A. Romero revolucionó el cine de terror y creó el zombi moderno.

Año de estreno: 1968
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 96 minutos
Género: Terror, Horror, Zombi
Director: George A. Romero
Reparto: Duane Jones, Judith O’Dea, Karl Hardman, Marilyn Eastman, Keith Wayne, Judith Ridley, Kyra Schon
Guionista: George A. Romero, John A. Russo
Compositor: Spencer Moore
Fotografía: George A. Romero
En la tranquila campiña de Pennsylvania, Barbra y su hermano Johnny visitan la tumba de su madre en un apartado cementerio. Lo que parecía ser una rutina familiar pronto se convierte en pesadilla, un hombre de aspecto extraño y desgarbado los ataca violentamente. En el forcejeo, Johnny cae y golpea su cabeza, quedando tendido sin vida. Barbra, aterrada, huye hasta encontrar una granja abandonada donde intenta refugiarse.
Allí aparece Ben, otro sobreviviente, quien rápidamente asume el liderazgo. Inteligente y resolutivo, Ben trabaja para asegurar puertas y ventanas, utilizando maderas, clavos y cualquier objeto a mano, mientras el número de muertos vivientes que rodean la casa aumenta sin cesar. Pronto descubren que no están solos, en el sótano se esconden Harry y Helen Cooper con su hija Karen, gravemente herida tras ser mordida, así como Tom y Judy, una joven pareja.
Las tensiones no tardan en estallar dentro de la casa. Harry Cooper, temeroso y autoritario, insiste en atrincherarse en el sótano, mientras Ben defiende la estrategia de mantener la planta baja como fortaleza. A lo largo de la noche, la amenaza exterior se ve igualada por los conflictos internos, la lucha por el control, el miedo y el egoísmo de los personajes se entrelazan en una espiral cada vez más desesperada.
Cuando intentan reabastecerse de gasolina para escapar, Tom y Judy mueren trágicamente en la explosión de la camioneta. El cerco de los muertos vivientes se vuelve impenetrable. Helen es asesinada por su propia hija, que, transformada en no-muerta, la apuñala con una pala de jardín. Harry muere de un disparo accidental durante una pelea con Ben, y Barbra es finalmente arrastrada por la horda de zombis, entre los que está el cadáver de su hermano Johnny.
Al amanecer, Ben, exhausto y traumatizado, sobrevive encerrado en el sótano. Sin embargo, al salir es confundido por un grupo armado de voluntarios, quienes, sin titubear, le disparan en la cabeza. Su cuerpo es arrojado junto al resto de los cadáveres en una pira ardiente, cerrando el relato en un tono sombrío y profundamente pesimista.

Actuaciones
Duane Jones (Ben): Su interpretación es un pilar de la película. Con una actuación sobria y contenida, Duane Jones dota a Ben de una humanidad excepcional, calmado bajo presión, lógico en sus decisiones, pero también vulnerable. El hecho de que sea un actor afroamericano protagonizando un film de terror en 1968 le otorga una resonancia política aún mayor, especialmente en el contexto racial de Estados Unidos.
Judith O'Dea (Barbra): Inicialmente activa, su personaje se va sumiendo en un estado de shock casi catatónico tras la muerte de su hermano. Su fragilidad emocional refleja el colapso psicológico que puede generar el horror extremo, convirtiéndose en símbolo de vulnerabilidad frente al caos.
Karl Hardman (Harry Cooper): Representa la autoridad ciega, el egoísmo y la paranoia. Su terquedad constante genera la mayor tensión dramática dentro de la casa, encarnando un tipo de villano cotidiano mucho más aterrador por su credibilidad.
Marilyn Eastman (Helen Cooper): Aporta un matiz de desesperanza y humanidad frente a la desintegración de su familia.
Keith Wayne y Judith Ridley (Tom y Judy): Encarnan la inocencia juvenil, víctimas de las circunstancias y el terror creciente.
Kyra Schon (Karen Cooper): Protagoniza una de las escenas más escalofriantes al asesinar a su madre tras convertirse en zombi.

Contexto histórico
El año 1968 fue un punto de quiebre cultural en Estados Unidos, el movimiento por los derechos civiles estaba en plena ebullición, la guerra de Vietnam dividía al país, los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy ensombrecían el panorama, y la confianza en las instituciones se resquebrajaba.
En este clima de tensión social, George A. Romero, junto a John A. Russo, filmó La noche de los muertos vivientes con un presupuesto ínfimo y un equipo técnico de Pittsburgh. El rodaje, realizado de manera casi artesanal, demostró que el cine independiente podía desafiar los límites de los géneros establecidos. El filme no solo trastocó la figura clásica del muerto viviente, transformándolo en el "zombi moderno", sino que introdujo un tono nihilista pocas veces visto.
Aunque Romero declaró que la elección de un actor afroamericano no fue inicialmente política, la coincidencia entre el estreno de la película y el asesinato de Martin Luther King dio al film un peso sociológico insoslayable, la imagen de un hombre negro siendo asesinado por una milicia blanca al final del film resultaba escalofriante en aquel contexto.

Influencia
La noche de los muertos vivientes marcó el nacimiento del zombi contemporáneo, caníbal, lento, insaciable, y portador de metáforas sociopolíticas. Su impacto fue inmediato y duradero, redefiniendo el horror y estableciendo códigos que serían replicados y reinventados en miles de producciones posteriores.
Películas como Dawn of the Dead, 28 Days Later, Shaun of the Dead, Train to Busan y series como The Walking Dead son herederas directas del universo que Romero construyó. Además, su estructura de grupo sitiado, el conflicto interno como amenaza tanto o más peligrosa que los enemigos externos, y su tono de desesperanza se convirtieron en referentes obligados dentro del terror moderno.
Más allá del género, su comentario sobre la violencia mediática, el racismo estructural, el miedo colectivo y la deshumanización siguen siendo motivo de análisis académico.

Secuencias legendarias
El ataque en el cementerio: el icónico inicio con Johnny bromeando: “They’re coming to get you, Barbra”, justo antes de ser asesinado.
La fortificación de la casa: la lucha de Ben por organizar la defensa mientras la tensión entre los personajes escala peligrosamente.
La explosión de la camioneta: Tom y Judy mueren atrapados entre el fuego y los zombis hambrientos, una de las secuencias más crudas y trágicas.
La transformación de Karen: la escena donde la niña asesinada apuñala a su madre es una de las más perturbadoras del cine de horror.
El desenlace con Ben: abatido de forma abrupta y absurda por los milicianos, en un final que sella el mensaje nihilista de la película.
Datos curiosos
Romero nunca empleó la palabra "zombi" en el film. Los personajes los llaman "esas cosas" o "ghouls".
La película costó aproximadamente 114,000 dólares, financiados por amigos, familiares y pequeños inversionistas.
Se filmó en las afueras de Pittsburgh, aprovechando locaciones rurales disponibles gratuitamente.
Debido a un error legal, la película entró en dominio público poco después de su estreno, permitiendo su difusión global sin restricciones.
Muchos miembros del elenco y el equipo también trabajaron en efectos especiales, maquillaje y hasta como extras zombis.
La brutalidad de las imágenes, especialmente para 1968, generó polémica y ayudó a sentar las bases de lo que años más tarde sería el sistema de clasificación MPAA.

Premios
En su momento, La noche de los muertos vivientes fue ignorada por los grandes premios, pero rápidamente se consolidó como película de culto. En 1999, fue seleccionada para su preservación por el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, reconociéndola como "cultural, histórica y estéticamente significativa". También es considerada una de las películas más influyentes del siglo XX en numerosos listados de crítica.
Dónde verla
Actualmente está disponible en diversas plataformas digitales debido a su estatus de dominio público. Existen múltiples versiones restauradas en alta definición, algunas de ellas supervisadas por fundaciones dedicadas a preservar la obra de Romero. También suele incluirse en paquetes de cine clásico, horror y festivales especializados en cine independiente.
Conclusión
Más de medio siglo después de su estreno, La noche de los muertos vivientes no ha perdido su capacidad de incomodar, estremecer y provocar reflexión. Su bajo presupuesto, lejos de limitarla, potencia su realismo y crudeza. Romero inauguró un nuevo lenguaje cinematográfico, transformando un subgénero menor en un vehículo para explorar los miedos más profundos de la sociedad, el miedo al otro, al colapso social, a la deshumanización. Es, sin lugar a dudas, una de las piezas fundacionales del horror moderno.
“It’s them, damn it. It’s them!” — Harry Cooper




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