top of page

Los Olvidados (México, 1950)

Los olvidados retrata la pobreza urbana con crudeza y poesía.

Título: Los olvidados.

Año de estreno: 1950.

Nacionalidad: México.

Duración: 80 min.

Género: Drama.

Director: Luis Buñuel.

Reparto: Roberto Cobo, Alfonso Mejía, Estela Inda, Miguel Inclán, Alma Delia Fuentes, Mario Ramírez, Jesús Nieto.

Guionista: Luis Buñuel, Luis Alcoriza.

Compositor: Rodolfo Halffter.

Director de fotografía: Gabriel Figueroa.

En los márgenes más ásperos de la Ciudad de México, donde el concreto y el polvo conviven con la desesperanza, un grupo de niños intenta sobrevivir sin guía, sin oportunidades y sin un futuro visible. La historia sigue principalmente a Pedro, un adolescente que oscila entre la inocencia y la brutalidad del entorno. Su vida cambia cuando reaparece Jaibo, un joven mayor que él, violento, marcado por la ausencia de afecto y recién escapado del correccional.


Jaibo lleva a Pedro por un camino del que ya no es posible regresar. Ambos presencian y participan en el asesinato de Julián, a quien Jaibo acusa de haberlo delatado. Este crimen actúa como núcleo moral de toda la película; un acto que une y separa a los muchachos, que condena a Pedro incluso cuando intenta alejarse de este mundo violento.


El hogar no ofrece salvación. La madre de Pedro, cansada, precaria, emocionalmente agotada, no confía en él. El joven busca mostrarle que puede cambiar, intenta trabajar, ayudar, no meterse en problemas. Pero la estructura social que lo rodea le impide escapar; cada intento de mejora se estrella contra la pobreza, la desconfianza, la violencia cotidiana y la falta de un sistema que proteja a los más vulnerables.


El sueño de Pedro —la carne colgando, la mano de su madre que no alcanza, Jaibo acechando— no solo anuncia su destino; simboliza la imposibilidad de acceder al sustento, al cariño y a la protección. Cuando Pedro decide finalmente delatar a Jaibo, la traición se paga con sangre. Jaibo lo asesina y Meche ayuda a su abuelo a llevar el cuerpo al basurero, consumando la imagen más dolorosa del cine de Buñuel.



En el último golpe emocional, la madre, lejos de enfrentar el dolor, pide que “tiren” el cuerpo. Buñuel nos muestra así que, en una estructura social rota, la infancia pobre no tiene espacio para ser redimida ni recordada.


Actuaciones


Las actuaciones de Los olvidados sostienen la potencia emocional de la película. No hay artificio; los personajes respiran una verdad que incomoda.


Roberto Cobo: Interpreta a uno de los personajes más complejos del cine mexicano. Su Jaibo no es solo un delincuente: es un sobreviviente endurecido por un sistema que lo expulsó desde antes de nacer. Cobo da una mezcla perfecta de fuerza, fragilidad reprimida y resentimiento social. Cada mirada suya es una amenaza, una súplica y un reto a la vez.


Alfonso Mejía: Su interpretación es profundamente humana. Mejía logra transmitir la lucha interna entre su deseo de ser querido, su necesidad de hacer el bien y el peso del entorno que lo arrastra hacia el mal. Su expresión cuando su madre duda de él es uno de los momentos más desgarradores de la película.


Estela Inda: Distante, rígida, pero no malvada. Inda representa a la mujer quebrada por la precariedad, incapaz de ofrecer afecto porque ella misma nunca lo recibió. Una interpretación contenida y tristemente real.


Miguel Inclán: Una figura buñueliana pura; cruel, astuto, vengativo, pero también víctima de un entorno que lo volvió así. Su silenciosa maldad cotidiana, sus palabras duras y su capacidad de manipulación lo hacen un personaje inolvidable.



La dirección actoral de Buñuel logra que cada niño se vea auténtico. No parecen actores: parecen niños arrancados de la calle y puestos frente a la cámara, portadores de una verdad incómoda que continúa vigente hoy.


Contexto Histórico


Para comprender el impacto de Los Olvidados, es vital situarse en el México de 1950, un año definido por la presidencia de Miguel Alemán y la retórica triunfalista del "Milagro Mexicano". Mientras el discurso oficial y la arquitectura moderna celebraban un progreso acelerado, Buñuel enfocó su lente en la fractura oculta de ese desarrollo; los cinturones de miseria y las "ciudades perdidas" como Nonoalco. En este escenario, la urbanización desordenada devoraba a la población migrante, creando un contraste brutal entre la promesa de modernidad y la realidad de marginación que el régimen intentaba ocultar.   


El estreno de la cinta desafió frontalmente las convenciones de la Época de Oro del cine mexicano, que hasta entonces había impuesto una visión idealizada de la carencia, codificada en éxitos masivos como Nosotros los pobres (1948). En contraste con la miseria "limpia", solidaria y digna retratada por directores como Ismael Rodríguez, Buñuel introdujo una estética de la crueldad y el surrealismo. Su negativa a ofrecer la redención melodramática habitual y su retrato de una violencia juvenil horrorizaron a una audiencia que buscaba en el cine una confirmación de sus valores morales y no un espejo de sus deformidades sociales.   


La reacción inmediata al estreno fue un rechazo visceral que culminó en un boicot. La película fue calificada por sectores de la prensa como una "cloaca" y atacada ferozmente por los sindicatos y figuras icónicas como Jorge Negrete, quienes consideraban que la obra "denigraba" a la nación. Bajo esta presión política y social, la cinta fue retirada de la cartelera tras apenas unos días de exhibición, e incluso se llegaron a escuchar voces que pedían la expulsión de Buñuel del país.   



La redención de la película no provino de la taquilla local, sino de una operación de rescate intelectual en el extranjero durante el Festival de Cannes de 1951. Gracias a la defensa apasionada de Octavio Paz y al premio a Mejor Director que recibió Buñuel, se generó un "efecto bumerán" que legitimó la obra ante los ojos de los mexicanos, la clásica doble moral mexicana. Este triunfo internacional forzó el reestreno y la aceptación de la cinta, transformando lo que fue un escándalo nacional en la única película mexicana distinguida hoy como Memoria del Mundo por la UNESCO.


Influencia


Los Olvidados (1950) funcionó como el "Paciente Cero" de una revolución estética que fusionó el documentalismo social con el surrealismo psicológico. Al rechazar la visión sentimental de la pobreza —típica del melodrama mexicano—, Buñuel introdujo una "lucidez cruel" donde los marginados no eran solo víctimas nobles, sino seres complejos capaces de violencia atroz. Esta ruptura ontológica permitió al cine mundial explorar por primera vez el subconsciente y los deseos irracionales de la clase baja, desmantelando la narrativa maniquea de redención moral que imperaba en la época.   


Su impacto en América Latina fue fundacional, estableciendo el código genético para el cine de la marginación urbana. La tesis buñueliana de que las instituciones estatales son incubadoras de crimen resuena directamente en el Cinema Novo brasileño y en obras maestras posteriores como Pixote (1980) de Héctor Babenco y Ciudad de Dios (2002) de Fernando Meirelles. Estos directores adoptaron la postura de Buñuel de no juzgar moralmente a sus personajes, sino exponer la "estética del hambre" y la violencia sistémica como un destino trágico e ineludible, creando un linaje directo de niños de la calle que va del Jaibo al Zé Pequeño.   



La cinta legitimó una mirada descarnada que influyó decisivamente en la Nouvelle Vague francesa (Truffaut) y en el realismo sucio de Asia, visible en el cine de Lino Brocka en Filipinas y Mira Nair en India. Lo que comenzó como un escándalo nacional en México, repudiado por el establishment, fue rescatado para convertirse en el documento universal definitivo sobre la brutalidad de la infancia abandonada en la modernidad capitalista.


Secuencias Legendarias


El sueño de Pedro: Una de las escenas surrealistas más potentes del cine hispanoamericano. La carne inaccesible, la madre imposible, la figura amenazante de Jaibo; un poema visual sobre la carencia emocional y material.


El asesinato de Julián: Seco, directo, sin música ni dramatismo artificial. Una escena que muestra la banalidad del mal entre los jóvenes olvidados.


Pedro entre los pollos: Imagen simbólica del encierro económico y social: cuerpos vivos hacinados esperando su destino.



El ataque al Ciego en el campo: Un estallido de violencia en un paisaje abierto que contradice la idea de “libertad”: incluso al aire libre, los personajes siguen presos del entorno.


El cuerpo de Pedro en el basurero: Uno de los finales más devastadores de la historia del cine. La indiferencia absoluta ante la muerte del inocente.


Datos Curiosos


El Estreno Desastroso: La película fue retirada de los cines a los 3 días de su estreno en 1950 debido a la indignación pública. Sindicatos y prensa exigieron la expulsión de Luis Buñuel del país invocando el Artículo 33 constitucional por "denigrar a México".   


El "Boicot" de Jorge Negrete: Como líder de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), Jorge Negrete intentó bloquear la película, argumentando que presentaba una realidad falsa y sucia que atentaba contra la imagen de la nación, un choque frontal contra el nacionalismo del cine de oro.   


El Final "Feliz" Oculto: Por temor a la censura, el productor obligó a Buñuel a filmar un final alternativo donde Pedro mata al Jaibo en defensa propia y regresa reformado a la escuela correccional. Este metraje permaneció perdido por décadas hasta su hallazgo y restauración por la UNAM.   



Guerra de Estilos: El cinefotógrafo Gabriel Figueroa, famoso por embellecer los paisajes mexicanos, preparó un encuadre "perfecto" de los volcanes. Buñuel le ordenó girar la cámara 180 grados para filmar un terreno baldío lleno de basura, diciéndole que él no quería hacer "postales turísticas" .


La Operación Cannes: La película se salvó gracias a Octavio Paz, quien distribuyó un ensayo a la entrada del Festival de Cannes (1951) defendiéndola como arte universal. El premio a Mejor Director validó la cinta en el extranjero, obligando a México a aceptarla.   


Memoria del Mundo: Es la única película mexicana cuyo negativo original ha sido declarado Memoria del Mundo por la UNESCO (2003), protegiéndola al mismo nivel que documentos históricos fundamentales de la humanidad.   


Actuación sin Trucos: El actor Miguel Inclán (el ciego Don Carmelo) lograba el efecto de ceguera manteniendo los ojos en blanco únicamente mediante control muscular, sin usar lentes de contacto ni prótesis.


Premios y Nominaciones


  • Festival de Cannes (1951): Mejor Director – Luis Buñuel.

  • 11 Arieles incluyendo Mejor Película y Mejor Director.



Dónde verla


  • Restauraciones y ciclos en Cineteca Nacional

  • Ediciones remasterizadas en DVD/Blu-ray

  • Plataformas digitales mexicanas (dependiendo del mes)


Conclusión


Los olvidados es un retrato implacable de una sociedad que mira hacia otro lado mientras sus niños se hunden. Buñuel no ofrece consuelo ni esperanza; muestra que la desigualdad no se resuelve con discursos, sino con estructuras que nunca estuvieron allí. La película permanece vigente porque las dinámicas de abandono, violencia y pobreza siguen existiendo. No es solo cine; es una denuncia eterna. Es un espejo que México sigue evitando mirar de frente.

“¡Tú me delataste, Julián!” — Jaibo

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
  • Reddit
  • Instagram
  • X
  • YouTube
  • TikTok

©2025 by Larva´s Studios. Powered and secured by Babucha´s Enterprises.

bottom of page