La Llorona (México, 1933)
- Juanmi Retrocinema

- 4 nov 2025
- 7 Min. de lectura
La primera película sonora de terror en México.

Título: La Llorona.
Año de estreno: 1933.
País: México.
Duración: 74 minutos.
Género: Terror.
Director: Ramón Peón.
Reparto: Ramón Pereda, Virginia Zurí, Carlos Orellana, Adriana Lamar.
Guion: Carlos Noriega Hope, Ramón Peón, Fernando de Fuentes.
Música: Miguel Lerdo de Tejada.
Fotografía: Alex Phillips.
La trama de "La Llorona" se despliega con una complejidad narrativa inusual para su tiempo, articulándose en dos líneas temporales que se reflejan y se nutren mutuamente hasta converger en una inevitable tragedia.
La historia principal se ancla en el México de los años 30, en el seno de la próspera y aparentemente feliz familia del Dr. Ricardo de Acuña (interpretado por el galán de la época, Ramón Pereda). La celebración del cuarto cumpleaños de su hijo, Juanito, está teñida por una ominosa tensión. La familia vive bajo el peso de una terrible maldición ancestral que dicta, con precisión macabra, que todos los primogénitos varones de su linaje mueren de forma misteriosa e inexplicable al cumplir esa edad exacta. El Dr. de Acuña, un hombre de ciencia y razón, se rebela contra lo que considera supersticiones, pero su esposa, Ana María (Virginia Zurí), vive consumida por el pánico. La atmósfera se enrarece con la presencia de figuras siniestras y la constante sensación de que una fuerza invisible acecha los muros de su hogar.
Para explicar el origen de este terror, la película nos transporta magistralmente al pasado, al siglo XVI, en los albores de la Nueva España. Aquí se revela la fuente de la maldición a través de la historia de doña Marina, "La Malinche" (interpretada con gran fuerza por María Luisa Zea). La narrativa la presenta como una figura trágica que, tras ser amante de un conquistador español, descendiente directo de Hernán Cortés, es traicionada por él. Despojada de su honor, en un arrebato de dolor y furia, le quita la vida a su hijo y maldice a toda su descendencia con las palabras: "¡Por cada lágrima que mis ojos han derramado, una vida de tu sangre cobraré!". Acto seguido, se quita la vida, naciendo así el espectro errante cuyo lamento ("¡Ay, mis hijos!") resonará a través de los siglos.

De vuelta en el presente, la maldición no es solo una amenaza etérea. Un siniestro personaje, planea secuestrar a Juanito para reclamar la herencia, utilizando la leyenda de La Llorona como una cortina de humo para encubrir sus crímenes. La película teje así una doble tensión; el terror sobrenatural del fantasma que acecha a la familia y el thriller terrenal del secuestro y el asesinato, dejando al espectador en la duda de qué amenaza es más real y peligrosa.
Actuaciones
Las interpretaciones en "La Llorona" son un fascinante testimonio de la transición estilística que vivía el cine mundial. Los actores, aún influenciados por la escuela del cine mudo, emplean una gesticulación grandilocuente y una expresividad corporal muy marcada para acentuar el drama y el horror. Ramón Pereda, en su doble papel como el racional Dr. de Acuña y el traicionero Capitán Diego de Acuña, logra diferenciar al hombre moderno del antepasado déspota. Virginia Zurí encarna a la perfección a la madre angustiada, con miradas de pánico y gestos de desesperación que, aunque hoy puedan parecer teatrales, eran sumamente efectivos para el público de la época.
Mención especial merece Carlos Orellana en el papel de Mario, el criado. Su personaje sirve como ancla a la superstición popular, siendo la voz que recuerda constantemente la veracidad de la leyenda frente al escepticismo de su patrón. Su actuación aporta toques de humor y, a la vez, profundiza el ambiente de fatalidad. Sin embargo, es en las secuencias históricas donde las actuaciones adquieren una solemnidad casi ritual, dotando al origen de la maldición de un peso legendario e ineludible.

Contexto Histórico
"La Llorona" fue estrenada en 1933, en un momento crucial para México. El país se encontraba en pleno proceso de reconstrucción y redefinición de su identidad tras la Revolución Mexicana. El gobierno y los círculos intelectuales promovían un fuerte nacionalismo cultural, buscando en el folclore, la historia indígena y el pasado colonial las raíces de "lo mexicano". La película es un producto directo de este ambiente. Al tomar una de las leyendas más emblemáticas y mestizas del país, el cine demostraba su capacidad para contribuir a este proyecto de identidad nacional.
A nivel internacional, el cine de terror vivía su primera edad de oro gracias a los estudios Universal en Hollywood, con éxitos como "Drácula" (1931) y "Frankenstein" (1931). Estas películas, basadas en la literatura gótica europea, habían cautivado al público mundial. "La Llorona" puede ser vista como la respuesta de México a esta tendencia. En lugar de importar monstruos extranjeros, el cineasta Ramón Peón y su equipo miraron hacia adentro, desenterrando un horror autóctono, demostrando que las leyendas locales poseían un potencial dramático y aterrador a la altura de cualquier conde transilvano.

Influencia
La influencia de "La Llorona" en el cine mexicano es monumental y duradera. Su principal legado fue inaugurar un género que se convertiría en uno de los más prolíficos, exportables y queridos del país. Películas posteriores como "El fantasma del convento" (1934) y toda la filmografía de terror de la Época de Oro deben su existencia al camino que esta cinta abrió.
Estéticamente, la película es sorprendentemente sofisticada. El director de fotografía, Jack Draper, hace un uso magistral del claroscuro, con sombras profundas y angulosas que se proyectan sobre las paredes, delatando una clara influencia del expresionismo alemán de películas como "El gabinete del Dr. Caligari". Esta atmósfera gótica no solo servía para generar inquietud, sino que también elevaba la producción a un nivel artístico superior. La partitura musical, aunque incipiente, es utilizada de manera efectiva para subrayar los momentos de tensión, y el uso del sonido directo para el lamento del fantasma fue, para el público de 1933, una experiencia verdaderamente aterradora.

Secuencias Legendarias
A pesar de las limitaciones técnicas de la época, "La Llorona" contiene varias secuencias que han quedado grabadas en la memoria del cine de género:
El Prólogo Histórico: La recreación del México del siglo XVI es, sin duda, el punto más fuerte de la película. La dirección de arte, el vestuario y la solemnidad con la que se narra el origen de la maldición crean una atmósfera épica y trágica. La escena de la boda, seguida por la traición y el estallido de furia de doña Marina, es de una potencia dramática excepcional.
La Aparición en el Espejo: En una escena que prefigura tropos del cine de terror moderno, uno de los personajes observa su reflejo en un espejo solo para ver, por un instante, la figura fantasmal de la mujer que llora a sus espaldas. Es un sobresalto sutil pero increíblemente efectivo.
El Lamento Nocturno: El uso del sonido es clave. Las escenas en las que la familia es atormentada por el lamento lejano de "¡Ay, mis hijos!", que parece filtrarse a través de las paredes y ventanas, son un ejemplo temprano y brillante de cómo el sonido puede ser el principal generador de terror.

Datos Curiosos
Doble Pionera: Además de ser la primera película de terror sonora, también fue una de las primeras películas mexicanas en presentar una estructura narrativa no lineal, saltando entre el presente y el pasado.
Un Mito Polifacético: El guion, escrito por Fernando de Fuentes (quien se convertiría en uno de los directores más importantes de México), no se apega a una sola versión de la leyenda. Fusiona la versión que vincula a La Llorona con la Malinche con otros elementos del folclore, creando una mitología propia para la película.
Un Tesoro Rescatado: Por décadas, se consideró que la película estaba parcial o totalmente perdida. Gracias a un arduo trabajo de investigación y restauración por parte de la Filmoteca de la UNAM y The Academy Film Archive, se logró recuperar y preservar una copia de alta calidad, permitiendo que nuevas generaciones puedan apreciarla.

Legado
El principal legado de "La Llorona" es haber demostrado que el terror podía ser un vehículo para explorar la identidad nacional. Estableció una fórmula que sería revisitada incansablemente; tomar una figura del folclore popular y colocarla en el centro de una narrativa que mezcla el melodrama familiar con el horror sobrenatural.
Desde las películas de El Santo contra las Momias de Guanajuato hasta el cine de terror contemporáneo de directores como Guillermo del Toro, la idea de un horror con raíces mexicanas tiene su germen aquí. La película consolidó la imagen de La Llorona en el imaginario popular, no solo como un espectro, sino como una figura compleja; víctima de la traición, madre doliente y, a la vez, una fuerza aterradora de la naturaleza.
Dónde verla
Actualmente puede encontrarse en archivos fílmicos como la Cineteca Nacional de México, en algunas ediciones en DVD y en colecciones digitales dedicadas al cine de culto. Es un título que suele rescatarse en maratones de Día de Muertos y festivales de cine clásico.

Conclusión
A más de 90 años de su estreno, "La Llorona" de Ramón Peón se mantiene como una obra esencial, no solo para los aficionados al cine de terror, sino para cualquiera interesado en la historia del cine y la cultura mexicana. Es una película que debe ser vista más allá de sus limitaciones técnicas, apreciando su audacia, su ambición narrativa y su profunda conexión con los miedos y mitos de una nación. Verla hoy es ser testigo de un momento fundacional, escuchar el primer grito de un género que se convertiría en una de las más ricas y fascinantes tradiciones del cine mundial. Un grito que, como el lamento de la propia Llorona, aún resuena con una fuerza espectral.
“El pasado siempre regresa, aunque lo entierres.” — Enrique







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