Ghostbusters (USA, 1984)
- Juanmi Retrocinema

- 13 oct 2025
- 6 Min. de lectura
Una de las películas más queridas de los 80: comedia, acción y fantasmas en una historia que marcó a toda una generación.

Título: Ghostbusters.
Año de estreno: 1984.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 105 minutos.
Género: Ciencia ficción.
Director: Ivan Reitman.
Reparto: Bill Murray, Dan Aykroyd, Harold Ramis, Ernie Hudson, Sigourney Weaver, Rick Moranis, Annie Potts, William Atherton.
Guionistas: Dan Aykroyd, Harold Ramis.
Compositor: Elmer Bernstein, Ray Parker Jr.
Director de fotografía: László Kovács.
La historia comienza en la Biblioteca Pública de Nueva York, donde una anciana bibliotecaria presencia fenómenos inquietantes, libros que vuelan, cajones que se abren solos y, finalmente, la aterradora aparición de un espectro. Los parapsicólogos Peter Venkman, Ray Stantz y Egon Spengler investigan el caso, aunque sus métodos poco ortodoxos y la incredulidad de la academia los llevan a ser despedidos de la Universidad de Columbia.
Lejos de rendirse, deciden fundar su propio negocio de control paranormal, los Cazafantasmas. Con un préstamo bancario, alquilan una vieja estación de bomberos y, con ayuda de su secretaria Janine Melnitz, acondicionan el lugar como su base. Ray adquiere una ambulancia Cadillac que transforman en el célebre Ecto-1. Poco a poco desarrollan su equipo de proton packs, trampas para espectros y uniformes, estableciendo el imaginario tecnológico que marcaría la saga.
El primer gran caso llega en el Hotel Sedgewick, donde se enfrentan a Slimer, un fantasma glotón que devora todo a su paso. Aunque el enfrentamiento provoca destrozos y ridículo público, logran capturarlo, consolidando su fama. La noticia se expande y el negocio despega. Nueva York, acosada por un aumento de apariciones paranormales, se vuelve el terreno perfecto para su éxito.
Dana Barrett, una chelista que vive en un departamento de Manhattan, experimenta sucesos extraños, huevos que se cocinan solos, la puerta de su refrigerador convertida en portal al inframundo y una voz que susurra “Zuul”. Peter Venkman, en su intento de seducirla, se involucra en el caso. Dana pronto es poseída por Zuul, el “Guardián de la Puerta”, mientras que su vecino, el despistado contador Louis Tully, es poseído por Vinz Clortho, el “Maestro de las Llaves”. Juntos, deben reunirse para abrir el portal al dios sumerio Gozer.

Mientras tanto, el arrogante inspector Peck de la Agencia de Protección Ambiental clausura las operaciones de los Cazafantasmas y libera accidentalmente a los fantasmas atrapados, provocando caos en toda la ciudad. La situación alcanza niveles apocalípticos cuando Gozer aparece en la azotea del edificio de Dana, adoptando primero forma humana y luego revelando su verdadero poder, obliga al equipo a elegir la forma del Destructor. Ray, sin querer, piensa en algo inocente, el Hombre de Malvavisco Stay Puft, que se convierte en un coloso gigante que arrasa las calles de Nueva York.
En un clímax épico, los Cazafantasmas desafían la advertencia de Egon y cruzan los rayos de sus proton packs, creando una reacción en cadena que destruye el portal y acaba con Gozer. El Hombre de Malvavisco explota, cubriendo la ciudad de malvavisco derretido. La película cierra con los héroes aclamados por una multitud eufórica, consagrando su lugar como defensores de la Gran Manzana.
Actuaciones
Bill Murray (Peter Venkman): su interpretación es uno de los pilares de la película. Murray transforma a Venkman en un antihéroe carismático, cínico, mujeriego, burlón, pero que en el fondo se preocupa por sus compañeros y por Dana. Su humor improvisado y su habilidad para la réplica rápida se convirtieron en el sello de la cinta.
Dan Aykroyd (Ray Stantz): aporta el corazón del grupo. Ray es ingenuo, entusiasta y absolutamente convencido de lo paranormal. Aykroyd transmite ternura y comicidad, especialmente en momentos como cuando elige al Hombre de Malvavisco.

Harold Ramis (Egon Spengler): el cerebro del equipo. Su estilo seco y cerebral crea un contraste cómico frente a Venkman y Stantz. Egon se volvió un personaje icónico gracias a su fraseo impasible y sus explicaciones pseudocientíficas absurdas.
Ernie Hudson (Winston Zeddemore): aunque aparece más tarde, da equilibrio al equipo. Representa al ciudadano común que no entiende la ciencia detrás del trabajo pero sí aprecia los peligros. Su famosa frase sobre creer en el Apocalipsis le da un peso especial al clímax.
Sigourney Weaver (Dana Barrett): tras Alien, Weaver mostró aquí su versatilidad. Como Dana, aporta sofisticación y, en la posesión de Zuul, un magnetismo inquietante que mezcla terror y sensualidad. Su química con Murray es natural y convincente.
Rick Moranis (Louis Tully): roba cada escena con su humor físico y nervioso. Su transformación en el “Maestro de las Llaves” equilibra la comedia con lo grotesco.
William Atherton (Walter Peck): un villano humano odioso y ridículo a la vez, que encarna la burocracia incapaz de comprender lo extraordinario.

Contexto histórico
En los años 80, Hollywood estaba en plena efervescencia tecnológica, los efectos especiales prácticos y la animación digital incipiente se combinaban en producciones de alto presupuesto. Los cazafantasmas nació en ese ambiente, pero con una propuesta arriesgada, unir comedia de enredos con espectáculo visual propio del cine fantástico.
El guion original de Aykroyd era más ambicioso, viajes interdimensionales, caza de fantasmas en distintos tiempos y universos. Reitman y Ramis lo adaptaron a un contexto más realista: Nueva York como epicentro de lo paranormal. Esto permitió que el humor conviviera con la crítica social, mostrando una ciudad caótica, saturada de burocracia, y al mismo tiempo abierta a fenómenos sobrenaturales.
La película refleja el auge del consumismo de la década, los Cazafantasmas funcionan como empresarios que convierten lo sobrenatural en un negocio rentable, con marketing, uniformes y jingles. Su sátira al capitalismo fue tan sutil que el público la aceptó como entretenimiento puro, aunque la crítica señaló su lectura política.

Influencia
La influencia de Los cazafantasmas es inmensa. Redefinió cómo se podía combinar terror, ciencia ficción y comedia en un producto familiar. Su mezcla de sátira y aventura inspiró producciones como Men in Black, Beetlejuice y hasta series animadas como Extreme Ghostbusters.
El logo y la canción de Ray Parker Jr. trascendieron el cine, se convirtieron en símbolos de la cultura pop global. Durante décadas, la frase “Who ya gonna call?” fue parte del lenguaje cotidiano. La franquicia se expandió con secuelas (Ghostbusters II, 1989), series animadas (The Real Ghostbusters), cómics, videojuegos y reboots.
Además, legitimó la idea de que la comedia podía tener efectos visuales espectaculares sin perder fuerza narrativa. Su éxito económico abrió camino a blockbusters híbridos que dominarían los años 80 y 90.
Secuencias legendarias
La bibliotecaria espectral: un arranque que mezcla horror clásico con humor inmediato, dejando claro el tono de la película.
El hotel Sedgewick y Slimer: caos absoluto, mesas destrozadas y la primera captura, con un Slimer convertido en ícono de la franquicia.
Dana poseída por Zuul: la mezcla de terror, sensualidad y comedia define el espíritu del filme.
Louis Tully como Vinz Clortho: su persecución por el demonio en Central Park y sus delirantes frases lo hacen inolvidable.
El Hombre de Malvavisco Stay Puft: probablemente una de las imágenes más memorables del cine ochentero. Lo inocente convertido en destructor.
El cruce de los rayos: clímax heroico y arriesgado que simboliza la unión frente a lo imposible.

Datos curiosos
El guion original de Aykroyd era tan complejo que habría costado cientos de millones; Reitman lo simplificó radicalmente.
El icónico logotipo fue diseñado por Michael C. Gross.
El tema de Ray Parker Jr. fue acusado de plagio por su parecido con I Want a New Drug de Huey Lewis; el caso se resolvió fuera de los tribunales.
Bill Murray nunca firmó contrato oficial; simplemente apareció en el rodaje tras aceptar de palabra.
Sigourney Weaver improvisó la audición en la que fingió ser poseída, lo que convenció de inmediato al director.
Premios
Nominaciones al Óscar (1985):
Mejores Efectos Visuales
Mejor Canción Original (“Ghostbusters”)
BAFTA (1985): Ganó en Mejores Efectos Visuales.
La canción principal fue nominada al Grammy y alcanzó el número 1 en Billboard durante tres semanas.
Dónde verla
En la actualidad, Los cazafantasmas suele estar disponible en HBO Max y Apple TV (renta o compra digital). Además, es una cinta recurrente en ciclos de cine retro y en maratones de Halloween.

Conclusión
Los cazafantasmas es más que una comedia, es un espejo de su época, donde la burocracia, el consumismo y el espectáculo se funden con lo sobrenatural. Es una película que mezcla géneros con naturalidad y que sigue siendo relevante por su equilibrio entre humor y épica. Sus personajes, frases y símbolos se convirtieron en patrimonio cultural. Cuatro décadas después, sigue siendo capaz de hacer reír, asustar un poco y emocionar, recordándonos que incluso ante lo imposible, la unión y el ingenio pueden salvarnos.
“Who ya gonna call? Ghostbusters!” — Eslogan









Comentarios