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Frankenstein (Estados Unidos, 1931)

La ambición desmedida del hombre que intenta asumir la posición de Dios.


Frankenstein es la historia de un científico en busca de crear vida a través de su mente inquieta y visionaria; con diversos aditamentos y cuerpos humanos, y con la ayuda de su asistente Fritz (Dwight Frye), quien se encarga de robar un cerebro humano, el Dr. Henry Frankenstein (Colin Clive) logra crear a uno de los monstruos más icónicos y oscuros de la historia del cine gracias a su visión y avances científicos creados por él mismo.


La cinta dirigida por James Whale creó a un personaje estético que al día de hoy sigue siendo uno de los monstruos que ha trascendido más allá del cine; se trata de un personaje que se puede equiparar al Drácula derivado de la novela gótica de Bram Stoker; u otros, como el propio Hombre Lobo. Estamos hablando de personajes y/o monstruos arquetipos que a su vez son emblemáticos de la historia del séptimo arte y de la cultura popular.



Origen y Datos Curiosos

Todo comenzó en 1818, cuando Mary Shelley escribió “Frankenstein” para hacerse participe de un concurso de escritura gótica a lado de sus compañeros. La historia se centra sobre un monstruo aterrador con diversas cualidades, tales como erudito, malicioso y vengativo, donde se puede leer sobre la ambición desmedida y una advertencia contra los hombres que intentan asumir la posición de Dios. Posteriormente su historia fue publicada como novela, misma que con el paso del tiempo se convertiría en la piedra angular del género de ciencia ficción, reconociendo a Shelley como su creadora. Aunque el término se popularizó mucho más tarde, en 1929, gracias a Hugo Gernsback.


Asimismo, gracias a la curiosidad de Shelley, quien se adelantó a su tiempo al escribir la novela mostrando las complejidades de la ciencia, “Frankenstein” sigue siendo una síntesis del romance trágico, historia de terror gótico, parábola moralizante y una profunda exploración de los matices de la ciencia, sentando las bases para los científicos modernos, y un arquetipo para los monstruos en el cine.


Ya en el siglo XXI, específicamente en 1931, James Whale llevó al cine su visión y su adaptación no muy fiel a la de la historia de Shelley, donde Boris Karloff interpretó a un monstruo más bien infame y errático, un personaje que incluso no apareció en los créditos. Su identidad era un signo de interrogación, similar al monstruo narrado en la novela de Shelley.


Cabe señalar que, “Frankenstein” tuvo su primera adaptación cinematográfica en 1910 bajo los estudios de Thomas Alba Edison; no obstante, el monstruo fue inmortalizado gracias a la actuación y características físicas de Karloff.


Nacido en Londres, Inglaterra, bajo el nombre de William Henry Pratt, el 23 de noviembre de 1887, Boris Karloff adoptó este nombre artístico tras actuar en diversas producciones teatrales; sin embargo, por su apariencia peculiar tuvo que conformarse con personajes menores; pero con el paso del tiempo, logró ser extra en producciones de los Estados Unidos, precisamente a esas cualidades físicas, ya que con ello comenzó a interpretar papeles de demonios o monstruos.



Maquillaje y Efectos Especiales Detrás de “Frankenstein”

Sobre la caracterización de Boris Kaloff para el monstruo de “Frankenstein”, se debe de destacar y dar crédito al maquillista Jack Pierce, quien se adelantó a su tiempo más allá de las técnicas modernas de la época, ya que su trabajo se basó a través de materiales como el algodón, colodión y goma, esculpiendo y trabajando directamente sobre el cuerpo y rostro de Karloff; se trató de un proceso laborioso que tardaba hasta cuatro horas por día.


En la parte de los efectos especiales, la electricidad fue un elemento fundamental en la cinta de James Whale, donde gracias a la producción y la implementación de diversos aditamentos como bobinas de Tesla, arcos eléctricos y equipo diseñado específicamente para la película, se lograron ver aparatos y máquinas lo suficientemente convincentes para la concepción del laboratorio bajo el mando del Dr.  Henry Frankenstein.



El Legado de “Frankenstein”, de James Whale

Como ya se dijo, gracias a Mary Shelley, quien con su creatividad y su visión concibió a un personaje ficticio y aterrador, mismo que con el paso de las décadas fue piedra angular para la concepción del término ciencia ficción; y que, en 1931 bajo la dirección de James Whale, y un grupo de escritores y guionistas como John L. Balderston, Richard Schayer y Francis Edward Faragoh, trabajaron para recrear su adaptación de la novela de Shelley; y, teniendo como reparto a Colin Clive como el Dr. Henry Frankenstein; Mae Clarke como Elizabeth; Juan Boles en el papel de Víctor Moritz; Dwight Frye interpretando al perturbado Fritz; y al notable Boris Karloff en nuestro emblemático monstruo.


Para una de las artes como el cine, el “Frankenstein”, de James Whale, es una cinta pionera y adelantada a su tiempo por diversos aspectos tales como, los hombres jugando a ser Dios, la ciencia como principio de investigación al servicio del hombre para conjugar y distorsionar la realidad, y que de ahí emergió un monstruo encarnado por Boris Karloff, el cual supera las fuerzas sobrenaturales; una evolución de la psique de Henry Frankenstein.


Como parte del género de ciencia ficción, el cine ha visto pasar historias notables como la “Metrópolis” de Fritz Lang; “Odisea del Espacio 2001 de Stanley Kubrick; y, sin duda, el “Frankenstein” de James Whale, siendo Shelley un personaje fundamental al crear en papel y pluma a uno de los monstruos más emblemáticos antes de la aparición del cinematógrafo.



El monstruo de “Frankenstein” forma parte de una serie de personajes con diversas cualidades ya sean buenas o malas, sentando las bases de lo moral y lo ético, incluso volviéndose una amenaza para su creador.


La obra de Shelley y la cinta de Whale crearon los cimientos del género de la “ciencia ficción” ya sea en la literatura y en el cine respectivamente, y que hoy en pleno siglo XXI sigue siendo referencia histórica con las diversas adaptaciones al monstruo de “Frankenstein”, pero con el paso de las décadas se dista cada vez más de este término, ya que gracias a los avances científicos y tecnológicos, han llevado a la “ciencia ficción” a ser un concepto cada vez más lejano del que se acuñó en 1929; y para una nuestra, la aparición de la IA (inteligencia artificial) en nuestros tiempos recientes, teniendo como ejemplos películas como “Ex - Machina” de Alex Garland, de 2015, donde se muestra como un robot diseñado a través de la IA adquiere su propia conciencia, al grado de revelarse a su creador, tal y como le ocurrió al Dr. Henry Frankenstein.


En resumen, la película de James Whale es una muestra de cómo el hombre, la ciencia y la tecnología una vez que se encontraron no han dado marcha atrás más allá de los valores y conceptos narrados por Mary Shelley, donde si bien, todo comenzó como una idea futurista o fuera del alcance del hombre al intentar crear vida, hoy más que nunca estaría por enfrentarse y convivir con lo que alguna vez empezó como una idea, de una creación que lo llevaría a replantearse el futuro que hoy le espera.



Para los que quieran descubrir al monstruo de “Frankenstein”, la cinta se puede ver en la plataforma de MAX.


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