El día que la Tierra se detuvo (Estados Unidos, 1951)
- Juanmi Retrocinema

- 11 jun 2025
- 4 Min. de lectura
Ciencia ficción con mensaje pacifista. Clásico de los 50s.

En plena Guerra Fría, una nave extraterrestre aterriza en Washington D.C. causando gran alarma internacional. De ella desciende Klaatu, un visitante humanoide que asegura venir en son de paz. A su lado está Gort, un gigantesco robot que responde de forma letal si Klaatu es amenazado. El ejército, desconfiado, dispara y hiere al alienígena, ignorando su intento de diálogo.
Klaatu escapa del hospital militar y se mezcla entre los humanos adoptando el nombre de “Mr. Carpenter”. Se hospeda en una pensión donde conoce a Helen Benson y a su hijo Bobby, quienes representan la parte más noble de la humanidad. A través de su convivencia, Klaatu observa la desunión, el miedo y la agresividad que dominan a la especie humana.

En un intento de atraer la atención del mundo sin violencia, Klaatu ordena a Gort detener toda la electricidad en la Tierra durante 30 minutos. Este acto, cuidadosamente ejecutado para no causar muertes, demuestra el poder de su civilización. Finalmente, Klaatu convoca a los científicos del mundo y lanza una advertencia, si la humanidad lleva su violencia más allá del planeta, será aniquilada por una comunidad interplanetaria que vela por la paz. Tras su mensaje, Klaatu parte, dejando a la Tierra ante una disyuntiva moral, adaptarse y cooperar… o enfrentar la destrucción.
Contexto histórico
Estrenada en 1951, El día que la Tierra se detuvo llegó a las pantallas en un momento de intensa tensión global. La Guerra Fría se encontraba en uno de sus picos más paranoicos, con el macartismo reprimiendo voces disidentes en Estados Unidos y la amenaza nuclear latente tras el desarrollo de la bomba atómica. El mundo vivía con miedo constante a un conflicto global irreversible.

En este clima de incertidumbre, la ciencia ficción comenzó a explorar temáticas sociales profundas bajo la máscara del entretenimiento. A diferencia de otras películas de extraterrestres que mostraban invasiones hostiles, The Day the Earth Stood Still ofrecía una parábola pacifista. Klaatu no llegaba a conquistar, sino a advertir. Su mensaje —y el de la película— era claro: si la humanidad no supera su instinto autodestructivo, las consecuencias vendrán desde fuera.
El filme fue revolucionario al presentar a los alienígenas como una fuerza ética superior, lo que desafiaba la narrativa típica del “otro como amenaza”. Además, introdujo una crítica velada al militarismo estadounidense y a la incapacidad de los gobiernos para colaborar más allá de sus intereses. Su tono sereno y filosófico, combinado con elementos de cine noir y expresionismo, la convirtieron en una pieza fundamental para el cine de ideas.

Influencia
El día que la Tierra se detuvo marcó un antes y un después en el género de ciencia ficción. Inspiró a generaciones de cineastas al demostrar que los relatos futuristas podían ser vehículos para la crítica social y el pensamiento ético. Su impacto se refleja en obras posteriores como Starman (1984), Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) y Arrival (2016), todas centradas en contactos alienígenas que revelan más sobre nosotros que sobre los visitantes.
La figura de Gort influenció el diseño de robots en el cine y la televisión, mientras que Klaatu se convirtió en el prototipo del visitante benevolente con poder destructor latente. Además, la frase “Klaatu barada nikto” trascendió la película, apareciendo en la cultura pop, desde Star Wars hasta El ejército de las tinieblas.

A nivel técnico, introdujo el uso narrativo del theremín en la música de cine, una innovación que definió el sonido del género durante las décadas siguientes.
Escenas icónicas
El aterrizaje de la nave en el corazón de Washington, con la multitud en pánico, es una escena de tensión contenida que rompe con los esquemas tradicionales del “contacto hostil”.
La primera aparición de Gort, en absoluta calma y luego desatando su rayo para destruir las armas humanas, es una de las imágenes más poderosas del cine de ciencia ficción.
Klaatu caminando entre los humanos como "Mr. Carpenter", observando a la humanidad como un antropólogo silencioso, dota a la cinta de un aire introspectivo poco común en el género.
El apagón mundial —una de las secuencias más memorables— detiene autos, aviones, elevadores y fábricas, generando una pausa inquietante en toda la civilización.
La escena final del discurso, en la que Klaatu, frente a Gort y los científicos, plantea el dilema ético de la humanidad, aprender a vivir en paz o ser eliminados.
Datos curiosos
Bernard Herrmann, compositor habitual de Hitchcock, introdujo el theremín para la banda sonora. Este instrumento electrónico se convirtió desde entonces en símbolo auditivo del género.

La frase “Klaatu barada nikto” nunca es traducida en pantalla ni en el guion, y su significado ha sido objeto de interpretaciones durante décadas. Se cree que es una orden para que Gort no destruya la Tierra y reviva a Klaatu si es necesario.
Lock Martin, el actor que interpretó a Gort, medía 2.31 m y era tan torpe con el traje que muchas escenas tuvieron que ser adaptadas para mostrarlo solo desde ciertos ángulos o de pie sin moverse.
El guionista Edmund H. North admitió que su elección del nombre “Mr. Carpenter” para Klaatu fue una alusión deliberada a Jesucristo, reforzando la imagen de Klaatu como figura redentora.
Fue una de las primeras películas de ciencia ficción reconocidas por su valor artístico, y en 1995 fue seleccionada para su preservación por el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
¿Dónde verla?
Disponible para alquiler o compra en Amazon Prime Video, Apple TV y YouTube Movies. También suele emitirse en canales clásicos como TCM.
Conclusión
Más que una película de extraterrestres, El día que la Tierra se detuvo es una fábula moral sobre la responsabilidad colectiva, la disuasión y la esperanza de redención. Su mensaje no ha envejecido: en tiempos donde la amenaza global puede tomar muchas formas (climática, tecnológica, armamentista), la advertencia de Klaatu sigue vigente. La ciencia ficción, cuando se hace con inteligencia, puede ser una herramienta para examinar nuestro presente y proyectar nuestros dilemas al infinito.
“Su elección es simple: vivir en paz o ser destruidos.”
— Klaatu (Michael Rennie)








Comentarios