Christine (USA, 1983)
- Juanmi Retrocinema

- 25 jul 2025
- 5 Min. de lectura
Un auto poseído, celoso y letal: el horror adolescente más insólito del cine de los 80.

Año de estreno: 1983
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 110 minutos
Género: Terror, sobrenatural, thriller
Dirección: John Carpenter
Guion: Bill Phillips (basado en la novela de Stephen King)
Música: John Carpenter y Alan Howarth
Dirección de fotografía: Donald M. Morgan
Reparto: Keith Gordon, John Stockwell, Alexandra Paul, Robert Prosky, Harry Dean Stanton, Christine Belford, William Ostrander
Arnie Cunningham es un adolescente tímido, impopular y constantemente humillado en la escuela secundaria. Vive bajo el control opresivo de unos padres sobreprotectores y sólo cuenta con un verdadero amigo, Dennis Guilder, un atleta popular que intenta protegerlo. Un día, mientras regresan a casa, Arnie ve un auto viejo y destartalado en venta, un Plymouth Fury rojo de 1958 con la carrocería oxidada y la defensa doblada. Pese a las advertencias de Dennis y el mal aspecto del coche, Arnie queda fascinado. El vendedor, un anciano hosco, le dice que el auto se llama Christine y que pertenecía a su hermano, quien murió en circunstancias misteriosas.
Arnie compra el vehículo y lo lleva a un taller de chatarra donde empieza a repararlo con obsesión maniaca. A medida que Christine recupera su antiguo esplendor, Arnie también cambia, se vuelve más seguro, desafiante, incluso cruel. Se aleja de Dennis, desafía a sus padres, y comienza a salir con Leigh, una chica atractiva de la escuela. Sin embargo, Christine no tolera compartir a su dueño. Durante una cita en un autocinema, Leigh casi muere ahogada sin causa aparente. El auto parece tener vida propia… y celos.
Cuando un grupo de matones destruye a Christine a martillazos, el auto misteriosamente se reconstruye solo, escena tras escena, panel tras panel. Lo que sigue es una cadena de muertes horribles. Los agresores de Arnie son eliminados de formas brutales, aplastados, arrollados, perseguidos por una Christine en llamas que no se detiene ante nada. Dennis, horrorizado por lo que está ocurriendo, se alía con Leigh para detener el descenso de Arnie hacia la oscuridad y romper el vínculo mortal entre el joven y su auto.
En el clímax, Christine intenta matar a ambos en un taller. Pero Dennis la embiste con una grúa, destruyéndola sistemáticamente mientras Leigh la distrae. Christine resiste, incluso sin conductor, como una bestia que se niega a morir. Finalmente, queda reducida a un cubo de chatarra… o eso parece. En la última escena, una pieza de metal se mueve sola, sugiriendo que Christine aún vive.

Contexto Histórico
La película fue dirigida por John Carpenter y estrenada en 1983, apenas unos meses después de la publicación de la novela homónima de Stephen King. Esto convierte a Christine en una de las adaptaciones más inmediatas de su obra. Carpenter venía de dirigir la incomprendida The Thing (1982), una obra maestra hoy reivindicada, pero que en su momento fue un fracaso de crítica y taquilla. Tomó Christine como un proyecto seguro, con encargo de estudio, pero logró imprimirle su estilo característico, música minimalista compuesta por él, atmósfera opresiva y un tempo narrativo preciso.
La década de los 80 marcó el surgimiento del horror adolescente como subgénero, películas donde el paso a la adultez se mezclaba con el miedo, la represión, la rebeldía. En este contexto, Christine destaca por convertir al automóvil —símbolo del sueño americano, la masculinidad y la independencia juvenil— en el agente del terror. No es sólo una historia de un chico y su coche, sino de cómo los objetos pueden absorber nuestras emociones y devolverlas amplificadas. Aquí, el auto no es un vehículo, es una posesión, un espejo demoníaco del alma de su dueño.

Influencia
Aunque no alcanzó el mismo nivel de culto que otras películas de Carpenter, Christine se ha consolidado como una obra de referencia en el cine de horror de los 80. Su influencia se extiende más allá del argumento sobrenatural, introdujo una visión oscura del fetichismo tecnológico, donde la adoración por los objetos —en especial los autos— puede tener consecuencias desastrosas. En un momento en que la cultura popular glorificaba la máquina (pensemos en Knight Rider o Back to the Future), Christine mostraba su lado asesino.
Stephen King volvería a tocar este tema en Maximum Overdrive (1986), donde todos los vehículos se rebelan. Quentin Tarantino rindió homenaje con Death Proof (2007), donde los autos también son extensiones de sus conductores psicópatas. Incluso Pixar tomó la idea para revertirla en Cars, donde los autos tienen personalidad… aunque no maldad. Christine dejó una huella, en cómo el cine trata a los objetos animados, cómo narra la pérdida de la inocencia, y cómo el poder puede transformar, y destruir, a quien lo ejerce.

Secuencias Legendarias
La regeneración de Christine: El momento en que Arnie le dice al auto “muéstramelo” y Christine comienza a repararse sola es una secuencia inolvidable. Los efectos prácticos, rodados al revés y luego invertidos, dan vida a un milagro mecánico.
Christine en llamas: Luego de incendiarse, el coche recorre la carretera envuelto en fuego como una criatura mitológica. Persigue y mata a uno de los agresores de Arnie en una escena donde la música de Carpenter se vuelve hipnótica.
La escena del autocinema: Leigh se ahoga sin razón aparente mientras comparte un momento íntimo con Arnie. La radio se enciende sola, las puertas se bloquean… y el espectador comprende que Christine no solo está viva, sino que también siente celos.
El ataque final en el taller: Dennis embiste a Christine con una grúa, destrozando el auto mientras Leigh lo atrae como carnada. El auto pelea hasta el último segundo, moviéndose incluso sin conductor, como una entidad sobrenatural furiosa.

Datos Curiosos
Para la producción se utilizaron entre 20 y 25 modelos Plymouth Fury de 1958, incluyendo variaciones de Belvedere y Savoy, debido a la escasez del modelo exacto.
En la novela, el espíritu maligno que posee al auto es el del antiguo dueño; en la película, Carpenter decidió dejar el origen más ambiguo, lo que hace al auto aún más inquietante.
El nombre “Christine” hace eco de otros personajes femeninos fatales de la literatura y el cine. Es un nombre suave, pero cargado de una fuerza invisible.
John Carpenter consideró que la historia tenía un tono absurdo, pero al tratarla con seriedad construyó una película que trasciende el concepto “coche asesino”.
El mismo Stephen King posee un Plymouth Fury 1958, como guiño a su propia obra. Lo llamó “el coche más sexy que jamás se haya construido”.

Dónde Verla
Actualmente puedes ver Christine en varias plataformas digitales. La disponibilidad puede variar según la región:
HBO Max – Disponible en catálogo.
Apple TV – Alquiler y compra digital en HD.
Google Play Movies – Opción de compra desde dispositivos Android.
Amazon Prime Video – Incluida o con opción de renta.
Para una experiencia completa, se recomienda verla en versión original con subtítulos, para apreciar mejor el diseño de sonido y la banda sonora de Carpenter.
Conclusión
Christine es una meditación gótica sobre la adolescencia, la obsesión y la posesión. No es simplemente la historia de un auto con vida: es la tragedia de un joven frágil que encuentra poder en un objeto maldito… y lo paga con su humanidad. Carpenter construye una película donde el terror no proviene de fantasmas ni asesinos, sino del vínculo tóxico entre humano y máquina. La frialdad del acero, la radio que suena sola, las luces que se encienden como ojos: todo contribuye a una atmósfera que mezcla lo sobrenatural con lo emocional.
Con el tiempo, Christine ha ganado el respeto que merece: como una pieza sólida del horror de los 80, como una adaptación fiel en espíritu a Stephen King, y como una cinta que explora las zonas oscuras del deseo adolescente. Porque al final, no es Arnie quien conduce a Christine… es Christine quien lo conduce a él.
“Cuando estás dentro de ella, no hay reglas. Solo tú y el motor.”









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