Apocalypse Now (USA, 1979)
- Juanmi Retrocinema

- 19 sept 2025
- 6 Min. de lectura
Un viaje hipnótico por la guerra de Vietnam que combina el caos bélico con la oscuridad del alma humana.

Año de estreno: 1979.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 183 min (Final Cut).
Género: Bélico, drama psicológico.
Director: Francis Ford Coppola.
Reparto: Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall, Frederic Forrest, Laurence Fishburne, Dennis Hopper.
Guion: John Milius y Francis Ford Coppola, basado en Heart of Darkness de Joseph Conrad.
Compositor: Carmine Coppola y Francis Ford Coppola.
Director de fotografía: Vittorio Storaro.
En plena Guerra de Vietnam, el capitán Benjamin L. Willard (Martin Sheen), un soldado mentalmente quebrado pero con experiencia en operaciones encubiertas, recibe una misión fuera de todo protocolo: viajar río arriba por Camboya para encontrar y “terminar con el mando” del coronel Walter E. Kurtz (Marlon Brando), un oficial brillante que ha desertado y establecido un imperio propio en la selva, regido por el terror y el culto a su figura. Willard no solo deberá enfrentarse a la jungla física, sino a un viaje interno hacia sus propios demonios.
A bordo de una lancha de patrullaje fluvial, Willard viaja con una pequeña tripulación de soldados estadounidenses: el técnico de radio Clean (Laurence Fishburne), aún adolescente; el cocinero Chef (Frederic Forrest), frágil y soñador; el jefe de la embarcación Chief (Albert Hall), que mantiene la disciplina entre el caos; y Lance B. Johnson (Sam Bottoms), un surfista convertido en soldado que se va volviendo cada vez más errático. La ruta por el río los enfrenta con múltiples horrores, aldeas bombardeadas, espectáculos absurdos para la tropa, ataques nocturnos, e incluso un episodio en el que Chef y Willard casi son asesinados por un tigre.
Una de las paradas más inolvidables ocurre cuando se topan con el coronel Kilgore (Robert Duvall), un oficial obsesionado con el surf que ordena destruir una aldea vietnamita para aprovechar las olas de su playa. La escena, acompañada de La cabalgata de las valquirias, presenta la guerra como un teatro grotesco de poder y egos.
La misión continúa, cada vez más sumidos en la locura. Willard, en silencio, lee informes clasificados sobre Kurtz, con creciente fascinación. La frontera entre perseguidor y reflejo se diluye. Finalmente, llegan al campamento del coronel Kurtz, un reino de pesadilla lleno de cadáveres, luces rituales y seguidores fanatizados, donde un fotoperiodista (Dennis Hopper) actúa como heraldo del nuevo orden.

Willard es capturado, pero Kurtz lo deja vivir, quizá porque ve en él a su heredero. Ambos hombres intercambian pocas palabras, pero todo el peso del horror de la guerra está contenido en sus silencios. Tras días de convivencia espectral, Willard ejecuta la orden: asesina a Kurtz con un machete, mientras en paralelo se realiza un sacrificio ritual de un buey, creando un montaje brutal y poético. Al salir, los nativos lo reverencian. Willard apaga la radio, se niega a continuar con la guerra, y desaparece río abajo.
Actuaciones
Martin Sheen ofrece una de las interpretaciones más intensas y sufridas del cine moderno. No solo actúa, sino que se expone. La apertura, donde destruye su habitación durante una borrachera real, es un testimonio del compromiso físico y emocional que Sheen puso en su papel. Su monólogo interno, grabado como un susurro continuo, construye un personaje dividido entre la obediencia y la desesperación existencial. Su transformación de espectador horrorizado a verdugo silencioso es lenta, casi imperceptible, pero profundamente devastadora.
Marlon Brando aparece poco, pero domina la pantalla con su aura. Llegó al rodaje sin aprender el guion, exigiendo ser filmado con iluminación mínima para ocultar su físico. Coppola optó por rodearlo de sombras y siluetas, convirtiéndolo en un mito viviente. Su interpretación mezcla fragilidad, poder y profundidad filosófica. Kurtz no es un villano, sino una figura trágica que ha mirado demasiado tiempo al abismo.
Robert Duvall es inolvidable como Kilgore. Cada gesto suyo, desde el sombrero de caballería hasta su indiferencia ante el peligro, revela la deshumanización de los altos mandos. Su frase sobre el napalm no solo se volvió icónica, resume la absurda poética del exterminio.

Dennis Hopper, completamente desatado, encarna al fotoperiodista con una mezcla de fanatismo y comicidad. Representa al testigo que ha perdido la capacidad de juzgar. El resto del elenco ofrece retratos sólidos de juventud truncada, pérdida de identidad y desorientación frente a lo absurdo.
Contexto histórico
Apocalypse Now nació del guion de John Milius, escrito en los años 60, pero fue Francis Ford Coppola quien lo transformó en una epopeya caótica sobre la guerra y la psique. El conflicto de Vietnam aún estaba fresco, apenas cuatro años antes se había producido la retirada definitiva de las tropas estadounidenses. El pueblo estadounidense vivía una resaca colectiva, plagada de culpa, confusión y desconfianza hacia sus instituciones. Este contexto es fundamental, Apocalypse Now no busca representar una guerra concreta, sino la descomposición moral de Occidente.
La producción fue casi tan caótica como la trama. Rodada en Filipinas, enfrentó tifones que destruyeron sets, enfermedades tropicales, deserciones de actores, y un Martin Sheen que casi muere de un infarto. Coppola reescribía escenas día a día. El presupuesto se disparó y el rodaje se prolongó más de un año. En Cannes, Coppola declaró: “Mi película no es sobre Vietnam. Es Vietnam. Fue una locura”.

Influencia
Apocalypse Now cambió el paradigma del cine bélico. A diferencia de las películas patrióticas de décadas anteriores, esta obra ofrecía una visión desmitificadora, en la que no hay héroes ni gloria, solo ruina espiritual. Su legado es profundo. Obras posteriores como Platoon, Full Metal Jacket, The Thin Red Line y hasta videojuegos como Call of Duty: Black Ops o Far Cry 3 beben directamente de su estética y su tono.
En términos visuales, marcó un antes y un después. Vittorio Storaro utilizó la luz como una herramienta emocional, creando atmósferas saturadas, casi teatrales, llenas de sombras que reflejan la podredumbre interna de los personajes.
También es un referente ineludible en estudios de filosofía, psicología y crítica política. Kurtz se ha convertido en símbolo del poder desenfrenado y de la caída de la civilización en la barbarie.

Secuencias legendarias
Apertura con “The End” de The Doors: la explosión sincronizada con la música psicodélica crea una introducción hipnótica. La cara invertida de Sheen entre ventiladores anticipa su desintegración mental.
El ataque de Kilgore: helicópteros volando en formación al son de Wagner, niños corriendo, napalm cayendo, y surfistas en medio del infierno. Un delirio bélico que se convirtió en una de las escenas más referenciadas del cine.
El encuentro con las conejitas de Playboy: un espectáculo montado para entretener a los soldados que degenera en caos y deseo reprimido. Muestra la fusión de erotismo, espectáculo y violencia.
El ritual final: el montaje cruzado entre la ejecución de Kurtz y el sacrificio tribal del búfalo alcanza un nivel lírico, casi operático. Es la escena donde la barbarie y lo sagrado se funden.

Datos curiosos
Coppola consideró suicidarse durante la producción. Grabó un video testamento en caso de que no regresara.
La primera proyección en Cannes no tenía créditos ni música final. El público quedó atónito.
En la versión Redux, se añadió una secuencia con colonos franceses, que ahonda en la idea del colonialismo en decadencia.
El sonido del helicóptero fue grabado en capas, creando una sensación de pesadilla aérea.
El guion cambiaba constantemente, lo que sumió a los actores en una improvisación continua.

Premios
🏆 Palma de Oro (Cannes, 1979).
🏆 Oscar a Mejor Fotografía (Vittorio Storaro).
🏆 Oscar a Mejor Sonido.
🏅 8 nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor de Reparto (Duvall).
🏅 2 Globos de Oro: Mejor Director y Mejor Actor de Reparto (Duvall).
Dónde verla
Disponible en alquiler y compra en Apple TV, Google Play, YouTube y Amazon Prime. También se han publicado ediciones especiales en DVD y Blu-ray restauradas, incluyendo las versiones Redux (2001) y Final Cut (2019), esta última considerada por Coppola como su versión definitiva.
Conclusión
Apocalypse Now no es solo una película: es una experiencia límite. Una odisea moderna que arrastra al espectador desde el orden militar hasta el caos ancestral. Coppola logró lo impensable, capturar en celuloide la locura de una guerra que nunca debió haber ocurrido. A través de la jungla, del humo y de la oscuridad, descubrimos que el verdadero enemigo no está en el frente, sino en el corazón humano.
“I love the smell of napalm in the morning.” — Coronel Kilgore









Comentarios