An American Werewolf in London (UK-USA, 1981)
- Juanmi Retrocinema

- 21 oct 2025
- 5 Min. de lectura
La obra de John Landis que revolucionó el mito del hombre lobo con humor negro, tragedia y efectos inolvidables.

Título original: An American Werewolf in London.
Año: 1981.
País: Reino Unido, Estados Unidos.
Duración: 97 minutos.
Género: Terror.
Director: John Landis.
Reparto: David Naughton, Jenny Agutter, Griffin Dunne, John Woodvine, Frank Oz.
Guion: John Landis.
Música: Elmer Bernstein.
Fotografía: Robert Paynter.
David Kessler y Jack Goodman, dos jóvenes mochileros estadounidenses, recorren la campiña inglesa bajo un cielo gris y opresivo. Llegan a un pub llamado The Slaughtered Lamb, donde los lugareños les advierten enigmáticamente: “Manténganse en el camino y cuídense de la luna.” Ignorando la advertencia, los amigos se adentran en los páramos y son atacados por una criatura salvaje. Jack muere destrozado y David queda herido antes de que los aldeanos abatan a la bestia.
David despierta en un hospital de Londres sin recordar lo ocurrido. Allí lo cuida Alex, una enfermera con la que desarrolla un vínculo íntimo. Mientras tanto, comienza a tener sueños cada vez más extraños; bosques rojos, monstruos nazis invadiendo su casa, y visiones de su amigo Jack, quien aparece ensangrentado y en estado de descomposición progresiva. Jack le advierte que él es ahora un hombre lobo y que debe quitarse la vida antes de transformarse y matar inocentes.
Incapaz de aceptar su destino, David se entrega al amor con Alex, pero la llegada de la luna llena desencadena la transformación más dolorosa y gráfica jamás vista en cine hasta ese momento. Convertido en bestia, recorre las calles de Londres sembrando muerte y terror. Su brutalidad culmina en Piccadilly Circus, donde la policía acorrala al monstruo. Entre sirenas y caos urbano, Alex intenta calmarlo con palabras de amor, pero la criatura ruge y es abatida a tiros. El filme cierra abruptamente, mostrando a David muerto y humano otra vez, mientras Alex llora desconsolada; la tragedia está consumada.

Actuaciones
David Naughton ofrece un papel honesto, casi ingenuo, que funciona a la perfección: su transformación no es solo física, sino también emocional, pasando de joven turista despreocupado a víctima de una maldición ancestral. Jenny Agutter dota de ternura y humanidad a Alex, una figura trágica que representa la imposibilidad del amor frente al destino.
Griffin Dunne brilla en un rol peculiar: un muerto parlante que mezcla horror visceral con humor negro. Sus apariciones, cada vez más degradadas y grotescas, logran aligerar el tono sin perder impacto. John Woodvine, como el médico escéptico, es clave para anclar el relato en un mundo realista que poco a poco se ve desbordado por lo sobrenatural.

Contexto histórico
La cinta apareció en un momento crucial; principios de los años 80, cuando el cine de terror experimentaba un auge sin precedentes gracias al slasher (Halloween, Viernes 13) y a los avances en efectos especiales. John Landis, más conocido por la comedia (National Lampoon’s Animal House, The Blues Brothers), tomó el mito del hombre lobo y lo reinventó con un tono híbrido que nadie había logrado antes; una historia trágica y sangrienta que, al mismo tiempo, podía hacer reír con humor absurdo.
El choque cultural entre la tradición británica (pubs, páramos, leyendas rurales) y la perspectiva estadounidense (turismo, modernidad, incredulidad) refuerza la tensión narrativa; el horror ancestral irrumpe en una sociedad urbana que se cree protegida.

Premios
Premio Oscar (1982): Mejor Maquillaje, otorgado a Rick Baker. Fue la primera vez que la Academia incluyó esta categoría, y el premio marcó un antes y un después en la importancia del maquillaje en el cine.
Saturn Awards: Nominaciones en Mejor Película de Terror y Mejores Efectos Especiales.
Secuencias legendarias
La transformación en la casa de Alex: Un auténtico hito del cine de efectos prácticos. A plena luz, con huesos que se alargan, piel que se estira y extremidades que se deforman, Landis obliga al espectador a presenciar la metamorfosis completa, sin cortes rápidos que alivien la incomodidad.

La pesadilla de los soldados mutantes nazis: Una visión surreal y perturbadora que combina el trauma histórico con el horror onírico. Esta secuencia encapsula el tono de la película; absurdo, sangriento e inesperado.
El ataque en el metro: David convertido en bestia persigue a un hombre en un andén vacío. La tensión crece gracias al uso magistral de los planos largos y el sonido de los pasos.
Piccadilly Circus: El clímax caótico, con autos estrellándose y multitudes aterradas, simboliza el choque entre el mito ancestral y la modernidad urbana.
Influencia
La película no solo redefinió el mito del hombre lobo en el cine moderno, sino que también abrió el camino para una nueva forma de mezclar géneros. Influenció a Sam Raimi (Evil Dead II), Edgar Wright (Shaun of the Dead), e incluso a la industria musical, ya que el éxito de Landis lo llevó a dirigir el icónico videoclip de Thriller de Michael Jackson, también con Rick Baker.
Además, consolidó el prestigio del maquillaje como arte esencial en el cine de terror y fantástico. Sin el trabajo de Rick Baker, difícilmente existirían transformaciones tan memorables en películas posteriores como The Howling, La mosca o El exorcista III.

Datos curiosos
Landis escribió el guion en 1969 tras presenciar un entierro gitano en Yugoslavia, pero ningún estudio se atrevió a producirlo hasta una década después.
El humor negro del filme sorprendió a la crítica; algunos la catalogaron como “demasiado sangrienta para ser comedia y demasiado absurda para ser terror”, aunque con los años esa dualidad la convirtió en obra de culto.
Varias escenas se rodaron con permisos especiales en Londres, incluyendo Piccadilly Circus, donde solo se permitió filmar de madrugada con un tiempo límite de horas muy estrictas.
Frank Oz aparece en un papel secundario como funcionario de la embajada, aportando un guiño metacinematográfico al universo de Landis.

Dónde verla
Actualmente se encuentra en plataformas de streaming que ofrecen cine clásico y terror ochentero, además de ediciones en Blu-ray y 4K que incluyen documentales sobre su rodaje y efectos especiales. Las versiones restauradas permiten apreciar aún más la atmósfera oscura de la fotografía y el realismo del maquillaje.
Conclusión
Un hombre lobo americano en Londres es un clásico indiscutible que desafió las reglas del género. John Landis no solo entregó una historia de licantropía brutal y desgarradora, sino también una tragicomedia sobre el destino, la soledad y la imposibilidad de escapar de la muerte. El equilibrio entre horror, risa y tragedia convirtió esta película en un referente eterno, cuyo eco todavía resuena en el cine de terror contemporáneo.
“La próxima vez que escuches a alguien decir: ‘Mantente en el camino’, hazle caso.” — Jack









Comentarios